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Algunos lo conocen como “el calvo” de los comerciales de televisión por cable más populares de los últimos tiempos, los del “cursito de inglés on line’”, y otros como uno de los emprendedores más exitosos de América Latina. PUBLICADO EN LA EDICION No 9 de INCompany.

MORENOAlgunos lo conocen como “el calvo” de los comerciales de televisión por cable más populares de los últimos tiempos, los del “cursito de inglés on line’”, y otros como uno de los emprendedores más exitosos de América Latina. PUBLICADO EN LA EDICION No 9 de INCompany.

 ¿Quién es realmente Andrés Moreno? Ha vivido en muchas ciudades y hace ocho años está casado y dirige Open English, una de las empresas de educación en línea más importantes de Latinoamérica.

Andrés ni siquiera terminó sus estudios en la Universidad Simón Bolívar antes de dedicarse a los negocios gracias a su espíritu empresarial. Faltando seis meses para concluir la carrera de ingeniería comenzó, en su natal Venezuela, como co-fundador de Inglés Optimal, una compañía que enseñó idiomas a ejecutivos de importantes compañías de América Latina como Procter and Gamble, Sun Microsystems y Cargill.

En Optimal, reclutaban universitarios estadounidenses que acababan de terminar sus estudios y querían vivir en Latinoamérica. Los llevaban a Venezuela, les enseñaban español y, a cambio, ellos les enseñaban inglés a ejecutivos de transnacionales. A tres años de la fundación de la compañía, daban servicios a muchas de las empresas más grandes radica das en Venezuela. Parte del éxito de Optimal estaba centrado en un modelo de asesoría física altamente motivador y basado en la fluidez del idioma, que es la base de Open English.

Luego de tres años, Moreno decidió dejar la compañía y subirse a la ola de Internet. Entonces, se alió con uno de los ingenieros más brillantes de la universidad donde había estudiado, Wilmer Sarmiento, y empezaron a desarrollar la primera versión del sitio web de la compañía.

Lo interesante de Andrés Moreno es que no solo es el CEO de Open English sino que es el protagonista de los comerciales de televisión de su propia empresa. Con un humor muy particular, muestra como su curso puede ser mucho mejor que los tradicionales. Por cierto, su amigo, que siempre sale con su curso tradicional, se ha convertido en toda una celebridad en internet.

Como empezó todo
Hace unos cinco años atrás, junto a su compañero de universidad Wilmer Sarmiento y 300 dólares, dieron inicio a Open English, una empresa que actualmente cuenta con operaciones en más de 20 países, con un promedio de 50,000 estudiantes, y que bajo el esquema de inversión de riesgo ya han conseguido 50 millones de dólares para continuar con su proceso de crecimiento.
“El capital semilla lo conseguimos de inversionistas llamados ángeles, que invierten entre 20 y 50 mil dólares y lo hacen por tus habilidades personales, por la pasión con la que vendes tu idea, y porque creen en el emprendedor. Yo hablé con cientos de personas y fueron quizá dos docenas las que invirtieron el primer año en la compañía. Hay que tener perseverancia, no importa que cinco no acepten, lo que has conseguido son cinco amigos”, recuerda Andrés Moreno.
Actualmente sus mercados más fuertes son Venezuela, Colombia y México y aunque la mayoría de los estudiantes viven en las áreas urbanas, “Un número sorprendente de nuevos estudiantes provienen de lugares de los cuales nunca habíamos oído” señala el empresario.

La idea surgió a partir de las clases de inglés que Andrés Moreno impartía a ejecutivos venezolanos. Pese a que estudió ingeniería, fue gracias a su amigo Wilmer Sarmiento que se enfocó en el desarrollo de un programa que manejase una plataforma similar a la del desconocido, en ese momento, Skype, mientras se disponía a viajar a Sillicon Valley en busca de inversionistas. Sin embargo, uno de sus primeros socios se encontraba más cerca de lo esperado: la Organización Cisneros, el importante grupo empresarial venezolano, les permitió pautar en sus espacios televisivos a cambio de una participación accionaria en la empresa.

Aunque el curso es netamente online, Moreno tiene en claro que sus principales competidores son las escuelas de tipo presencial como Berlitz y Wall Street Institute. Frente a ellas cuenta con el plus de evitar el desplazamiento para asistir a las clases y además tienen en claro que en los institutos presenciales se presentan siempre una constante: ¨Esto es como el gimnasio, cuando la gente se inscribe comienza muy animada y va con frecuencia, pero luego con las exigencias del trabajo empiezan a faltar y al final no regresan¨, destaca Moreno, quien recalca la ventaja de su plataforma, la que permite el acceso desde cualquier ordenador a cualquier hora del día.

Moreno indica que ¨Otro punto a nuestro favor es que, mientras Berlitz tienen cuatro o cinco escuelas en las principales ciudades de cada país, nosotros llegamos a todas las urbes y es un hecho que en América Latina, la clase media no solo está en las capitales¨.

Como funciona
La totalidad del curso de Open English es por internet. Los tradicionales libros y fotocopias son reemplazados por videos y lecciones interactivas. Adicionalmente, el estudiante podrá tomar lecciones en vivo con un profesor certificado en cualquier momento del día. Las lecciones se toman en salas virtuales que permiten conversar en vivo con su profesor para practicar su pronunciación, comprensión auditiva y habilidades verbales. Como complemento a los profesores, también se le asigna un asesor de estudio personalizado que motivará al participante a lograr sus metas.

¨Mientras en promedio un curso de inglés en una escuela tradicional cuesta de 3,000 a 5,000 dólares, en Open English ofrecemos un curso de 12 meses, que garantiza fluidez final en el idioma, por el equivalente a 1,000 dólares”, destaca Moreno. Mediante internet pueden llegar a cualquier lugar a muy bajo costo.

Una de las ventajas competitivas de Open English reside en que el curso de inglés es personalizado. Al momento de registrarse, el estudiante completa un perfil de aprendizaje basado en 39 factores claves como nivel de inglés, intereses personales, objetivos y metas de aprendizaje, entre otros. De esta forma pueden detectarse las necesidades de aprendizaje de cada estudiante y el sistema diseña el curso a su medida.

Moreno explica que mantenerse enfocados en el factor humano es una de las enseñanzas que le quedaron del fracaso de las ¨puntocom¨ que tuvieron tanto auge durante la década de los noventa. ¨Muchas de esas empresas quisieron que la tecnología reemplazara el factor humano, siendo que este es el que debe realizar la interacción con el estudiante. Por eso, además de los profesores, tenemos un centro de llamadas telefónicas con asesores de estudio¨. Se le realiza seguimiento permanente a cada alumno y se busca minimizar la tasa de deserción. Finalmente está la garantía de que el estudiante hablará inglés fluidamente en doce meses y si no logra se le ofrece seis meses más gratis.

Los comerciales de televisión
Open English cuenta con 100 socios y 1,000 empleados que ha recibido acciones como pago y entre todos pugnan por aprovechar el mercado mundial de aprendizaje de idiomas, estimado en 83,000 millones de dólares anuales, de los que el 15 % es aportado por América Latina.

Hay dos razones por las que Open English ha pegado, dice el propio Moreno: “Una son, sin duda, los comerciales, y otra, el encaje con las necesidades del consumidor con lo que le ofrecemos. Es simple: por más buena que sea una publicidad, si tu servicio no se adapta a las necesidades del cliente, no funciona”. “Los comerciales son así porque engloban parte de la magia de la compañía, una bastante humana, que tiene caras reconocibles y un sentido del humor y una manera de ser que le ha caído bien a la gente”.

La razón por la que actúa el propio Moreno no fue planificada: “Cuando comenzamos no teníamos mucho dinero y necesitábamos un actor bilingüe y una profesora, y decidimos probar: yo fui el actor bilingüe y mi esposa la ahora famosa “Jenny de California”, recuerda Andrés. Pensamos hacer un par de comerciales y si teníamos éxito, contratábamos a otros actores. Pero los avisos se volvieron virales en Internet y luego fue imposible cambiar las caras.

“Pollo, chicken. Repollo, rechicken” o “The book is on the table”
Adrián Lara. ¿Y quién es ese? Es venezolano, tiene 25 años y es soltero. Dice que es “muy divertido y creativo”, le encanta la playa, la natación y va al gimnasio cinco veces a la semana. Un tipo normal, común y corriente, excepto por una pequeña cosa: él también es Wachu, el chico ¡éeexito! de los spots televisivos de Open English, el cursito online para aprender inglés a través de un computador. “Nos vamos a Washington”, “Pollo, chicken. Repollo, rechicken” o “The book is on the table” son otros clásicos de su repertorio, en los comerciales que protagoniza con Andrés Moreno (el calvo), quien es fundador de la empresa de idiomas.

Lara es modelo. Empezó a los 18. Se dedica a eso y así llegó al casting de Open English. De ahí en adelante, todo bien. Sigue con su vida paralela al cursito de inglés online, va al gimnasio, produce fiestas y, por si fuese poco, está detrás de la revista Fashion Nights que, según el mismo, “además de ser una guía de la movida nocturna caraqueña brinda información acerca de DJ’s, lanzamientos, tiene una sección de sociales, donde se reseña los principales y más sobresalientes eventos de moda en la ciudad”.
La historia que importa va así: hace 3 años llegó al casting que lo puso en el mapa. Ese, donde junto al tipo calvo recrean una entrevista de trabajo donde el donde termina diciendo “I can talk Washington too”. Un hit había sido creado.