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Conseguir un cliente nuevo es entre 5 y 10 veces más caro que lograr retener a uno que ya existe. Sin embargo, las marcas parecen empeñadas en “espantar” a su clientela más o menos fija, pero clientela al fin y al cabo, en aras de favorecer la entrada de nuevos clientes.¿Quiere saber cómo perder de vista a un cliente para siempre? Open Forum enumera a continuación algunos trucos infalibles. Si quiere tomar o no nota de ellos, es cosa suya.

1. Venda la información del cliente
Es cierto que compartir con terceros la información personal de sus clientes puede ser una suculenta fuente extra de ingresos y también lo es que es lo que aparentemente están haciendo todas las empresas en la actualidad. Así y todo, no es una buena idea. Cuando un cliente proporciona a una empresa sus datos personales, es porque confía en ella. Si la empresa en cuestión abusa de la confianza del cliente, éste no dudará tampoco en “divorciarse” de ella para siempre.

2. Hable con el cliente sobre política y religión
Hablar con el cliente, aunque sea de “naderías”, es imprescindible en cualquier transacción comercial. Pero si tales “naderías” tienen que ver con la política y la religión, la transacción comercial en cuestión tiene muchas posibilidades de saltar por los aires. Por eso, conviene evitar a toda costa estos dos temas en las conversaciones con el cliente. Y si éste saca estos dos temas por iniciativa propia, lo mejor es escuchar educadamente su discurso y mantenerse al margen sin participar activamente en él.

3. Culpe al cliente por una promesa rota
Si una empresa hace una promesa al cliente y después no sólo no la cumple sino que trata de culpar al cliente de no haberla cumplido, se está en realidad “suicidando”. ¿La solución a este problema? No haga nunca promesas que no pueda cumplir.

4. Venda al cliente la cosa equivocada
Sugerir al cliente que compre determinados productos y servicios forma parte inevitablemente del “arte de vender”. Aun así, sugerirle que compre cosas que nada tienen que ver con lo que está demandando puede convertirse en “pecado mortal” para las empresas.

5. Sea maleducado con el cliente
Ser maleducado con el cliente tiene en realidad múltiples matices e implica también mostrarse arrogante, poco atento, apático, antipático e incluso aburrido. Ante el cliente hay que mantener siempre la compostura. De lo contrario, éste no dudará en dar puerta a la empresa y marcharse a la competencia.

6. No reconozca el valor del cliente
Cuando el cliente se toma la molestia de permanecer fiel a una determinada empresa, lo menos que espera de ella es un poco de “cariño”. Si en lugar de eso, la compañía en cuestión no reconoce su valor y se empeña en tratarlo literalmente a patadas, el cliente fiel no tardará en convertirse en infiel.