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Ver, tocar y sobre todo probarse la ropa son partes indispensables de la experiencia de compra del consumidor.

Esta experiencia tan personal es por ahora imposible de experimentar a través de la web. Desde 2005, llevamos escuchando los términos de realidad aumentada o vestuarios virtuales pero, casi 10 años después, siguen siendo rumores.

Los consumidores piden mucho, y aún se necesita mucho tiempo para que sus expectativas coincidan con la realidad a la que se enfrentan las marcas y negocios. “Con la realidad virtual y la realidad aumentada no se experimenta aún la misma sensualidad que al probarse ropa y ver cómo se complementa con el contorno del cuerpo”, dice Jeremy Bergstein de The Science Projec

Zugara anunció la semana pasada en Londres el uso de la tecnología Expothat VSS, que permite a los consumidores a través de una sola prenda de vestir recorrer otros colores y estilos disponibles en la cartera de la tienda, sin tener que cambiarse de ropa.

“El problema con el vestuario virtual y las experiencias de realidad aumentada en las tiendas es la creación de activos “, dice Szymczyk, miembro de Zugara. “Cada pieza de inventario tendría que ser de textura y 3D renderizada y luego diseñado para interactuar y adaptarse en muy diferentes tipos de cuerpo en una experiencia en tiempo real. Eso sería asumir de 2.000 a 3.000 dólares por artículo del inventario, y una vez que empiezas a pensar en ello como un costo cada temporada, estamos hablando de grandes números para los minoristas en estos momento.”

Es imposible negar las limitaciones actuales, pero como dice Linda Smith , CEO y fundadora de FaceCake, la cantidad de oportunidades que tienen los minoristas textiles son innegables. Entre ellas, la capacidad de capturar imágenes y compartirlas en tiempo real a través de las redes.

Sea como sea, por ahora parece que en las tiendas seguirán existiendo grandes colas y seguiremos siendo nosotros mismos los que nos cambiemos la ropa. Mientras tanto, no perderemos la esperanza y, quizás en algunos años, podamos ver como los vestidores de realidad aumentada lo hacen por nosotros.

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