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No es más que una serie de ficción pero lo cierto es que Breaking Bad durante 5 años ha tenido pegados al televisor a millones de espectadores procedentes de todos los rincones del planeta.

Es aparte de un adictivo entretenimiento una estupenda escuela de branding de la que podemos extraer valiosas lecciones. A continuación, y de la mano de Inc., enumeramos las más importantes:

1. Para construir una marca, céntrese en la calidad
La principal razón por la que la metanfetamina “cocinada” por Walter White, el protagonista de Breaking Bad, es tan valiosa y tiene tanto éxito es que son ingredientes son de primerísima calidad. Gracias a su impecable y controladísimo proceso de producción, la metanfetamina de Walter es casi 100% pura. En cambio, la que ofrecen sus principales rivales en el mercado tienen una pureza es de apenas el 60%. ¿El resultado? Que todos quieren la metanfetamina de Walter porque es de calidad. Las marcas deben construirse siempre sobre el pilar de la calidad. Si ese pilar se derrumba, también se derrumba la marca
.
2. Fusione la calidad con algún tipo de “gancho” visual para vender su marca
La metanfetamina de Walter está fabricada con un colorante de color azul tan vistoso y característico que al final termina dando nombre a la marca del protagonista del Breaking Bad: “Blue”. Los clientes de Walter asocian rápidamente el color azul del producto con la pureza del producto. Es decir, que el color azul se convierte de alguna manera en la imagen de la marca del antihéroe más carismático de la pequeña pantalla. Para meterse en el bolsillo al consumidor, las marcas necesitan tener algún tipo de “gancho” visual, un logo o un “look” que la hagan inmediatamente reconocible. Apple es un perfecto ejemplo de marca que llega al consumidor por los ojos.

3. Convierta la distribución en algo tan importante como la propia marca
A lo largo de Breaking Bad, el principal desafío (y también problema) con el que se topa Walter es encontrar una red de distribución para su producto, algo que no es fácil ni mucho menos, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un producto ilegal. En realidad, da igual que tengamos una marca absolutamente maravillosa. Si la gente no puede comprarla, esa marca será útil. Ahí fuera hay miles de grandes productos que fracasan porque las marcas que hay detrás de ellos descuidan su red de distribución. Un ejemplo es Tesla que aunque tiene entre manos un gran producto lo tiene muy difícil para comercializarlo por el producto en sí y por el tipo de energía que éste necesita.

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