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Larry Page dice que quiere un mundo mejor. Sergey Brin es un filántropo reservado e invierte esfuerzos en el turismo espacial y la lucha contra el párkinson.
PUBLICADO EN LA EDICIÓN No 12
Por Ignacio de la Vega, analista de INCompany

Ambos, al frente de Google, durante los dos últimos años, han desembolsado más en adquisiciones de empresas que sus cinco grandes rivales estadounidenses juntos: Apple, Amazon, Microsoft, Facebook y Yahoo!, haciendo gala de una caja que ahora supera los 56,000 millones de dólares. ¿Hacia dónde se dirige el gigante?

El CEO de Google, Larry Page, respondió preguntas durante media hora en la conferencia de desarrolladores Google I/O realizada en el primer trimestre del 2013, en las que habló muy poco de nuevas tecnología y sí en cambio de sus visiones de futuro y sus deseos de mejorar el mundo.
Su objetivo es que el software de Google pueda discernir lo que una persona sabe y lo que no, como por ejemplo “cómo organiza alguien el mundo, para poder resolver problemas importantes”, dijo Page. “Las personas mueren de hambre en el mundo porque no estamos lo suficientemente organizados para resolver este problema”.

Al respecto, llamó al sector de Internet a no centrarse únicamente en la competencia. “En todas las historias que leo sobre Google hablan de nosotros contra alguna otra empresa. Eso no me parece muy interesante. Deberíamos desarrollar cosas fantásticas que no existían antes”, indicó.
Más controvertida fue la idea de Page acerca de la manera de acelerar el avance: crear lugares para la investigación sin barreras. “Hay muchas cosas emocionantes que no se pueden hacer porque son ilegales o no están permitidas por las regulaciones”. Aunque luego admitió que se trata de limitaciones que tienen sentido (“No queremos que el mundo cambie demasiado rápido”), aún así, pidió oasis para la investigación: “En el desarrollo de tecnología deberíamos tener lugares seguros en los que podamos probar cosas nuevas y descubrir qué efecto tienen sobre la sociedad y las personas”.

¿Qué es Google en la actualidad?
Después de superar a la petrolera Exxon, Google ha alcanzado el segundo puesto como mayor empresa estadounidense con un valor superior a los 395,000 millones de dólares, sólo por detrás de Apple. La posición de Google se hizo efectiva el pasado lunes 10 de febrero, cuando la compañía cerró la jornada con un valor de 393,907 millones de dólares, frente a los 391,069 millones de dólares de Exxon.
En 1998, Google sólo era un motor de búsqueda. Pero hoy por hoy, es la empresa de publicidad más importante que existe en internet. También envía globos a la atmósfera y equipa a ciudades enteras con cables subterráneos.
Maneja la mayoría de los teléfonos inteligentes y tabletas -y de paso registra la ubicación de los usuarios- y, con sus lentes Google Glass, está incursionando en el sector de wearable technology(accesorios que regularmente usa una persona y que tienen el añadido de cumplir una función tecnológica), dice Dave Lee de la BBC.

El anuncio reciente de la compra de Nest, una empresa que fabrica termostatos con mucho diseño, por US$3,200 millones, es parte de una serie de transacciones en el ámbito de las empresas robóticas, que incluye la notable adquisición de Boston Dynamics a fines de 2013.
Con Boston Dynamics, Google, cuyo lema es “don’t be evil” (no seas malvado), añadió a su portafolio una compañía que elabora equipo militar.
Ah, y también está metida en el negocio de los automóviles que no necesitan conductor.

Así que, exactamente, ¿qué es Google en la actualidad?
“Creo que desde hace un buen tiempo está claro que Google no es sólo un motor de búsqueda. Es una máquina de aprendizaje con más de una década de experiencia, y su objetivo es recopilar cada vez más información”, dice Benedict Evans, analista de tecnología y telecomunicaciones.

¿Cómo? Es difícil predecir el futuro, pero hay algunas pistas acerca de la dirección que la compañía va a tomar. Nest, por ejemplo, es uno de los muchos negocios que Google ha respaldado a través del proyecto Google Ventures, una iniciativa que se lanzó en 2009 con el objetivo de “hacer germinar y darle financiamiento inicial a las mejores compañías”.
Un vistazo a otras de las empresas que forman parte de ese grupo, revela el espectro de lo que será el futuro, según Google.
A primera vista, parece un fondo de inversión clásico. Está Kabam, una startup que se dedica a juegos que tienen lugar en la red; Fitstar, que desarrolla “innovadoras aplicaciones para mantenerse en forma” y Nextdoor, una red social local. Pero cuando se analiza un poco qué le interesa a Google, se descubre un razonamiento novedoso y poco convencional.

Google está siendo precavido.
“No participó en el boom de las redes sociales, y no quiere que le pase lo mismo con aeronaves no tripuladas, robótica o automatización de artefactos en el hogar, que son las principales tendencias tecnológicas del momento”, sostiene Evans.
En el sector salud hay más intriga, ya que ha apoyado a empresas que se dedican a la investigación del cáncer, que realizan el diagnóstico temprano del autismo y analizan el ADN.
En este último rubro está 23andMe, una firma de biotecnología que ofrece estudios genéticos que se realizan con gran rapidez y permiten saber si una persona puede sufrir de enfermedades congénitas gracias al análisis de una pequeña muestra de su ADN.
23andMe es una empresa privada estadounidense y fue fundada conjuntamente por Linda Avey, Paul Cusenza y Anne Wojcicki en 2006, respaldada por inversiones de Google. El principal servicio que ofrece es un kit personal de testado genómico que permite conocer las raíces genéticas de un individuo y diversos rasgos relacionados con su salud. El kit salió al mercado en 2007 por el precio de US$ 999, pero gracias a las financiaciones han conseguido reducir el precio hasta US$ 99 y hacia fines de 2012, 180,000 personas habían hecho uso del kit y esperaban llegar al millón para fines del año pasado.

El proyecto para luchar contra el envejecimiento
Hacia fines de 2013, Larry Page, cofundador de Google, le contó a Time su iniciativa para mejorar la esperanza de vida de la población. “¿Podrá Google resolver la muerte?”, preguntaba en tapa la popular revista.
“Calico será una nueva compañía que se centrará en la salud y en el bienestar, particularmente en los desafíos alrededor de la vejez y de las enfermedades asociadas con la edad”, publicó Larry Page en su perfil en la red social Google +. Según Page, el proyecto no está tan lejos de los intereses tradicionales de la empresa del buscador como puede parecer a primera vista: “Hay un potencial tremendo para que la tecnología mejore de manera general la vida de las personas”, le dijo en exclusiva a la revista Time.
De acuerdo con Page, las necesidades en las que piensa centrarse la empresa son las que nos afectan a todos: “Desde las restricciones en movilidad y agilidad mental que vienen con la edad, hasta aquellas enfermedades con riesgo de muerte que suponen una terrible carga emocional y física para los afectados y sus familiares. Aunque ésta es una apuesta de más largo plazo, creemos que podemos progresar bastante en un tiempo razonable”.
De acuerdo al comunicado oficial, Calico será dirigida por uno de los consejeros de Apple y actual presidente de la biotecnológica Genentech, Arthur Levinson. Desde Google, junto a los fundadores, también impulsa desde el año pasado este proyecto el experto en inteligencia artificial Ruy Kruzweil, uno de los fervientes defensores del concepto de singularidad tecnológica, un acontecimiento futuro (el técnico lo predice para el 2030) en el que el progreso tecnológico y el cambio social se acelerarán debido al desarrollo de inteligencia artificial, cambiando nuestro entorno de manera tal que cualquier ser humano anterior a este momento sería incapaz de comprender o predecir.

¿Perdió el norte?
Pero si usted piensa que todas estas inversiones –algunas inmensas financieramente, otras menos grandes- revelan que Google perdió el norte, podría estar equivocado.
“Todas esas cosas son, esencialmente, la meta final de los servicios que se ofrecen en internet (cloud information services)”, indica Evans.
Dispositivos electrónicos como los termostatos de Nest “no son cajitas que van en la pared”.
“Su razón de ser es convertirse en programas informáticos que, a su vez, serán parte de internet. Para Google todo pasa por entender la red”, señala el analista.

Pero no todo parece fácil para Google y diferentes organismos reguladores, en distintas partes del mundo, le han hecho frente, ansiosos por mostrar que no van a permitir que la recopilación y almacenamiento de información personal se haga sin la supervisión adecuada.

A principios de enero de este año miembros de Google X, un equipo de trabajo que se dedica a la investigación de proyectos secretos, se reunieron con representantes de la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) para hablar acerca de sus planes.
Problemas relacionados con la privacidad de las personas, como el descubrimiento de que Google Street View estaba recopilando información de redes de Wi-Fi personales mientras recorría las calles, han despertado suspicacia entre los críticos de Google e, incluso, entre los usuarios.
“Parte de su problema es que suelen pensar: ‘sabemos que no vamos a hacer nada malo con eso, así que ustedes, deberían entenderlo’. Hay una brecha entre la percepción que tiene la empresa de sí misma y la repercusión de sus acciones”.
Si Google logra concretar sus ambiciones, la empresa estará presente en nuestro día a día, ayudándonos a encontrar información, a mantenernos calientes y a movernos.

Invierte en compras más que todos sus rivales juntos
El buscador online ha desembolsado más en adquisiciones de empresas en los últimos dos años que sus cinco grandes rivales estadounidenses juntos: Apple, Amazon, Microsoft, Facebook y Yahoo!. Google, haciendo gala de una caja que ahora supera los 56,000 millones de dólares, ha invertido más de 17,000 millones de dólares en comprar empresas de publicidad online, de software, de hardware y de otros nichos de mercado en dos años, una cifra que supera algo menos de 13,000 millones de dólares en adquisiciones. Monto similar a lo que han desembolsado conjuntamente Apple, Amazon, Microsoft, Facebook y Yahoo!, según los datos recopilados por Bloomberg.

La adquisición más reciente de Google ha sido la de Nest Labs, fabricante de termostatos y alarmas antiincendios, por la que pagará 3,200 millones de dólares, pone de manifiesto la apuesta de la compañía por el negocio que acompañará al denominado hogar inteligente. Las numerosas compras del grupo, que en su mayor parte se efectúan en efectivo y no en acciones propias, refleja el músculo financiero de una compañía que no escatima en gastos para lograr el talento necesario para ampliar sus vínculos con cualquier dispositivo con conexión a Internet.

Google genera miles de millones de dólares y busca otras fuentes de ingresos aprovechándose de la ventaja que le proporcionan sus elevadas reservas de liquidez. Y hay dinero para seguir atentos a nuevas oportunidades. Como señaló a Bloomberg Sameet Sinha, analista de la firma B. Riley & Co., la empresa “ya está mirando quién será el siguiente (objetivo)”. La tesorería y otras reservas de Google al cierre del tercer trimestre de 2013 se incrementaron un 24%, hasta 56,500 millones de dólares, respecto al ejercicio anterior, lo que da idea de su potencial inversor. Además, el gigante online facturó 11,900 millones de dólares en ese periodo. El 84% de los ingresos de Google aún procede de los anuncios online, a pesar de que la firma trata de diversificar el negocio.

Los robot de Boston Dynamics
Una de las adquisiciones que más sorpresa ha causado es la compra de la empresa de robots, Boston Dynamics, la octava de este sector que ha fichado en un año el buscador.
Boston Dynamics fue fundada en 1992 por Marc Raibert, ex profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), de cuyo laboratorio salió la empresa.
El principal cliente de Boston Dynamics es el ejército de Estados Unidos, con quien tiene pedidos pendientes, que Google se ha comprometido a cumplir. Entre los productos que comercializa la empresa se encuentra el robot llamado Cheetah, que es el más rápido del mundo con sus 45 kilómetros por hora de desplazamiento, algo más veloz que el recordman mundial Usain Bolt, pero bastante más lento que el animal. También está el todoterreno BigDog y Rise, capaz de escalar por paredes verticales.
Boston Dynamics dice dedicarse a la creación de “robots avanzados”, y pese a los acuerdos con DARPA y el ejército, sus ejecutivos han afirmado que no consideran a su empresa como un contratista militar, sino que solo estan intentando hacer avanzar la tecnología robótica. Tras la compra, Google indicó que tampoco planea convertirse en un contratista militar, aunque cumplirá los acuerdos que ya se habían firmado antes de la adquisición.

Recientemente se desveló que Andy Rubin, impulsor del sistema operativo Android, había dejado esta área para dedicarse al desarrollo de la robótica dentro de Google. Su estrategia sigue la misma de Android, la compra masiva de empresas que trabajan en el sector y que están en el comienzo de su desarrollo. Sin embargo, no es el caso de Boston Dynamics, una empresa consolidada que provee habitualmente robots y que, por tanto, puede poner en práctica, en menor plazo de tiempo, las aplicaciones de Google.
“Estoy entusiasmado con el próximo proyecto de Andy Rubin”, explicaba Larry Page en su página de Google+. “Su última gran apuesta, Android, que comenzó como una idea loca, acabó poniendo una supercomputadora en cientos de millones de bolsillos”.

La apuesta de Google por la inteligencia artificial
Otra adquisición del gigante Google ha sido la adquisición de DeepMind Technologies, una empresa dedicada a la inteligencia artificial fundada en 2012 por un equipo muy variopinto de cuatro amigos, entre los que se encuentra un neurocientífico y un prodigio del ajedrez.
DeepMind combina las mejores técnicas de aprendizaje de máquinas y sistemas de neurociencia para construir algoritmos útiles para todo tipo de procedimientos.

Uno de los pilares de DeepMind es el deep learning, una creciente tendencia en el mundo de la inteligencia artificial que se dedica a mejorar herramientas como el reconocimiento de voz, el procesamiento de lenguaje natural, etc. Esta tendencia está muy en alza actualmente ya que ayuda a conseguir avances en el mundo de la inteligencia artificial, algo que las grandes e innovadoras compañías tecnológicas ven como el futuro.
Las máquinas y gadgets están cada vez más presentes en nuestras vidas, y conseguir que estas puedan realizar cada vez más funciones de manera perfecta como una máquina, pero con funciones similares a las humanas, es el gran reto ante el que se encuentran grandes como Google, Apple o Samsung.

A través de DeepMind, el gigante Google podrá ofrecer a sus usuarios un nuevo y enorme abanico de posibilidades, perfeccionando sus herramientas y utilidades hasta niveles inimaginables. No es de extrañar que Google se haya interesado por DeepMind, ya que podrá contar con un equipo de especialistas en esta rama de la inteligencia artificial, algo que es muy complicado conseguir para cualquier empresa.

“El internet de las cosas”
Mucho se habló sobre las ambiciones de Google de tener un espacio en lo que se ha denominado “el internet de las cosas” al comprar varias compañías especializadas en el desarrollo de robots y ha dado un paso al frente al adquirir tres empresas más que harán posible sus aspiraciones. Las ya mencionadas Boston Dynamics, Nest y DeepMind son las últimas compañías en añadirse al universo Google y con las que el gigante de los buscadores aspira desarrollar una red de máquinas robots y objetos que mejoren el día a día de los consumidores.
Para la mayoría de los analistas su apuesta de futuro pasa por que un algún día nuestros autos, refrigeradoras, teléfonos móviles y aparatos del hogar se comuniquen unos con otros, generando información.

Los otros también compran
No obstante, Google no es el único a la caza del internet de las cosas. IBM ha invertido mil millones de dólares en su proyecto Al-driven Watson, con el que esperan obtener unos ingresos de 10,000 millones de dólares en los próximos años. Facebook tampoco se queda atrás y ha puesto en marcha un equipo encargado de entender las emociones de los usuarios. General Electrics también está en la carrera. Parece que “el internet de la vida real” está más cerca de los que pensamos.

(Fuentes: CNN, Expansión, BBC Mundo, marketingdirecto.com, DPA, El País)

Sergey Brin, el visionario que humaniza Google
Sergey Brin, cofundador del buscador, es una de las 20 personas más poderosas del mundo. Filántropo reservado, invierte esfuerzos en el turismo espacial y la lucha contra el párkinson. Su última idea, unas futuristas gafas de realidad aumentada, todavía despiertan suspicacias entre quienes piensan que quiere controlar el planeta, señalaba el año pasado Sandro Pozzi, desde Nueva York, para El País de España.

Hace década y media, junto a Larry Page, creó la que hoy es la segunda compañía más valiosa de Estados Unidos y la más potente de Internet. Eso le convierte automáticamente en una de las 20 personas más poderosas del mundo, según Forbes. Está, además, entre las 25 mayores fortunas del planeta, con una riqueza personal de unos 15,000 millones de euros, no muy lejos de Jeff Bezos, fundador de Amazon.

Brin nació en Moscú, en agosto de 1973. Su padre era matemático y su madre científica. Emigraron a EE.UU. en 1979, escapando del antisemitismo institucional comunista, que limitó sus carreras. Creció en Maryland. Pasó desapercibido entre sus compañeros, pero no entre sus maestros. En la Universidad de Stanford, donde se doctoró en ciencias de la computación, conoció a Page, un chico del Medio Oeste. Ahí engendró, con 21 años, la empresa que acabó con Altavista, destronó a Yahoo!, metió miedo a Microsoft e irritó a Steve Jobs, su ídolo.

La personalidad de Sergey Brin es mucho más fuerte que la de su socio, Larry Page, reseñaba Sandro Pozzi. Según sus profesores en Stanford, es de los que entran en la oficina sin preguntar. Larry siempre llama antes a la puerta. Los dos dejaron el doctorado para dedicarse de lleno a Google y, en lugar de caer en la tentación de vender el invento, lo desarrollaron por sí mismos. Aunque presumen de que el objetivo nunca fue ser ricos.

En el triunvirato que corona Google, Sergey Brin se puso al frente de los proyectos especiales y comanda el laboratorio Google X.
Sergey anima a sus empleados a dedicar una quinta parte de su tiempo a proyectos que les motiven subidos a patines o jugando al voleibol en sus oficinas. Así nació, por ejemplo, Google News tras el 11-S, Gmail o Google Maps. De igual manera, echa para atrás sin complejos lo que no funciona, como el servicio GoogleWave, una red social para hacer networking en tiempo real.

Como dice el profesor Clayton Christensen en su best seller “El dilema de los innovadores”, el poder de gente como Brin está en desarrollar un concepto novedoso que agite a toda una industria. Con las Google Glass, Brin busca hacer realidad la ciencia-ficción. Que después funcione o no, se verá. Es la clave de cualquier firma tecnológica, pensar a cinco años vista para que la rueda siga girando.

Hace poco menos de una década, Brin presentó junto a Page un brazo paralelo de Google dedicado a la filantropía y centrado en proyectos que buscan soluciones a problemas que afectan al planeta, como la pobreza, la degradación del medio ambiente y las energías alternativas. Fue el mismo año en el que empezó a cotizar en el Nasdaq, seis años después de nacer.

Al igual que su madre, Eugenia, investigadora en la NASA, Brin también mira más allá de la Tierra y cree en la exploración y desarrollo comercial de la frontera espacial. Es cofundador de Orbital Mission Explorers Circle, compañía dedicada al turismo espacial. También destina fondos al concurso para llevar una nave no tripulada a la Luna. Él mismo ansía poder ver pronto el planeta azul desde fuera.

Está, además, muy comprometido en la lucha contra el párkinson. Al año de casarse, se le planteó un nuevo reto personal. Había heredado de su madre, como su hermano, una mutación genética que indica predisposición a la enfermedad: tiene un 50% de posibilidades de desarrollarla. Lo anunció en septiembre de 2008 a través de su primer blog y entendió que esta batalla había que pelearla con un enfoque abierto, explicando lo que está haciendo para avanzar en la investigación.

Para empezar, hizo público su ADN y está usando la filosofía con la que creó Google para acelerar todo el proceso. Esencialmente, busca juntar a miles de personas en el ciberespacio que compartan sus datos y conocimiento para dar con un patrón común que les permita avanzar. El poder de Internet frente al de un laboratorio. La fortuna que está invirtiendo en el proyecto no se conoce. Si da resultado, llevará la revolución social a la investigación médica.

Su plan para dar con el algoritmo es analizar la secuencia genética de decenas de miles de enfermos y tratar de trazar un nexo entre los factores genéticos y su estilo de vida. Anne Wojcicki, su mujer, está metida de lleno. Dirige y es copropietaria de una firma de biotecnología financiada por Google conocida como 23andMe, en referencia a los 23 pares de cromosomas que tiene el ser humano. Un detalle —el que haya puesto a su esposa al frente— no exento de controversia, si se piensa en los beneficios que generará si logra dar con una cura.