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Por Enrique Dans, Profesor de Sistemas de Información en el IE Business School.

 El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha acusado a la Unión Europea de atacar a las compañías tecnológicas norteamericanas por ser manifiestamente incapaz de competir con ellas. Y lamentablemente, tiene razón. El emprendimiento tecnológico europeo a día de hoy es incapaz de competir con el norteamericano. 

No se trata de ningún problema de predisposición genética. Los emprendedores europeos no son inferiores a los norteamericanos. No están peor preparados. No son más torpes, ni más incompetentes. En igualdad de condiciones, podrían ser tan competitivos como ellos. ¿Dónde está, entonces, el problema? Simplemente, tienen que jugar en un terreno infinitamente más desfavorable.

Los políticos europeos, en su relación con la red y la innovación, baten récords absolutos de incompetencia. En veinte años, han sido incapaces de generar un entorno mínimamente propicio para el comercio electrónico. Infinidad de entornos normativos imposibles de armonizar, que llevan a que sean poquísimas las empresas que intentan vender en toda Europa. Un emprendedor norteamericano tiene a su disposición cincuenta estados instantáneamente, sin problemas legales ni logísticos. Uno europeo, suerte tiene si consigue vender en un solo país.

Para leyes estúpidas, Europa. Tras años de estudio, Europa ha generado la legislación sobre cookies más estúpida del mundo civilizado, que no aporta nada a nadie más que mensajes inútiles y molestos. Ha aprobado contra todo pronóstico un imposible, antinatural y absurdo “derecho al olvido” que obliga a eliminar de un buscador – que no de su fuente – información que resulte no ser del gusto de alguien. Ha generado un entorno de inseguridad jurídica, el peor para el emprendimiento. ¿Incentivar lo digital? ¿Para qué, pudiendo defender a lobbistas e incumbentes analógicos?
Obama tiene razón. Somos incapaces de competir. Y los atacamos por pura incompetencia.

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