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Pero ponerle a su tiempo un valor en efectivo requiere más que dividir su salario por la cantidad de horas trabajadas. Requiere pensar en profundidad sobre los compromisos que está dispuesto a aceptar.

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Es una negociación diaria. Enfrentamos constantemente oportunidades para ahorrar tiempo al pagar más dinero, y viceversa. ¿Debería mandar a lavar la ropa sucia? ¿Tomar el vuelo o tren más rápido y costoso? ¿Hacer más trabajo freelance o de consultoría? Ahora, más que nunca, con la creación del TaskRabbit y otros servicios de conserjería virtuales, hay oportunidades para tercerizar cualquier tarea.

Pero ponerle a su tiempo un valor en efectivo requiere más que dividir su salario por la cantidad de horas trabajadas. Requiere pensar en profundidad sobre los compromisos que está dispuesto a aceptar. Más investigadores y emprendedores están analizando de nuevas formas el valor del tiempo, obteniendo nuevas herramientas e ideas para ayudar a la gente a tomar decisiones mejor pensadas, señala Sue Shellenbarger en un artículo de The Wall Street Journal.

Reservar boletos aéreos es estresante para Uri Bram cuando debe elegir entre vuelos más baratos que llevan más tiempo u otros más costosos que lo llevarían más rápido a su destino. A menudo se ha conformado con conexiones más lentas, con escalas. “Voy a pasar toda la tarde volando, de todos modos”, dice Bram, un autor de libros de no ficción que vive en Tel Aviv.

Sin embargo, luego de usar una calculadora en línea para analizar el valor de su tiempo, hace poco eligió el vuelo más rápido a Europa en lugar de otro que requería una escala de dos horas, aún cuando el boleto costaba unos US$70 más. “Valoro esas dos o tres horas. Las puedo usar para escribir otro artículo”, dice.

La calculadora de tiempo y dinero que usó Bram, en ClearThinking.org (en inglés), les pide a sus usuarios que fijen una base, o valor de mercado, para su tiempo al dividir su salario total por las horas trabajadas. Los usuarios también responden preguntas sobre varias decisiones de tiempo versus dinero que estarían dispuestos a hacer, como cuánto dinero tendría que pagarles un empleo de medio tiempo adicional para que lo acepten, o cuánto estarían dispuestos a gastar en una herramienta o servicio para ahorrar tiempo.

La calculadora reporta inconsistencias en la forma de pensar de los usuarios. Por ejemplo, un usuario podría ganar US$50 por hora haciendo trabajo extra de medio tiempo pero negarse a pagarle a una empresa US$30 para realizar un trámite de rutina que dejaría libre una hora de su tiempo, a pesar de que podría embolsarse US$20 en el proceso, dice Spencer Greenberg, fundador de ClearThinking.org.

Greenberg, un matemático y co-fundador de un fondo de cobertura, dice que tuvo la idea de la calculadora luego de ver cómo una amiga que gana un sueldo de seis cifras “se rompía la cabeza intentando entender cómo usar un certificado de regalo de US$20”, dice. “Esencialmente perdió más valor tomando esa decisión que el valor del certificado de regalo”.

La calculadora no pregunta si la gente valora actividades por motivos más allá del dinero, como disfrutar de algo o ayudar a los demás. Sin embargo, obtiene todos esos valores de forma indirecta, al preguntarles a los usuarios sobre cuánto dinero haría falta para que renunciaran a su tiempo libre, y luego asignar un valor en efectivo a su tiempo libre, según las respuestas. La gente que quiere realizar más actividades no pagas que disfrutan o valoran por otros motivos suelen, de forma indistinta, darle un mayor valor a su tiempo libre y a exigir más dinero por hora de trabajo extra. Más de 21.000 personas han usado la calculadora desde que fue lanzada el año pasado.

Alrededor de 80% de los 8.401 usuarios que estudió Greenberg le dan más valor a su tiempo libre que su actual nivel de ingresos. La mitad dijo que su tiempo libre es al menos 42% más valioso, afirma.

Luego de usar la calculadora, David Yaden, de Filadelfia, decidió usar un servicio de lavandería y contratar a alguien para preparar las facturas para su negocio de consultoría de gestión. “Tuvo mucho sentido luego de que vi las cifras”, dice Yaden, un científico de investigación en la Universidad de Pennsylvania. “No valoraba lo suficiente mi tiempo libre”.

Con la hora y media semanal que se ahorra, está dedicándole más tiempo a sus caminatas diarias con su novia por los parques cerca de su casa, dice Yaden. “Mejoró mi vida”.

Varias calculadores para valorar el tiempo se consiguen en línea. Una disponible desde 2011, ofrecida por la plataforma de finanzas personales LearnVest, ha atraído más de 30.000 usuarios. Ajusta el valor en dólares del tiempo de los usuarios en base a cuánto ingreso disponible y tiempo libre tienen, y si su principal meta es ahorrar tiempo o recortar costos. El valor sube si su prioridad es ahorrar tiempo, y cae si es reducir costos.
Algunos investigadores dicen que asignarle un valor económico al tiempo genera el riesgo de dañar la calidad de vida de la gente. Quienes son alentados a centrarse sólo en el valor monetario del tiempo tienden a sentirse impacientes y bajo presión, dice Jeffrey Pfeffer, un profesor de comportamiento organizacional de la Escuela de Negocios de Stanford. Trabajan más y dedican menos tiempo en actividades gratificantes como hacer voluntariado o escuchar música.

Emily Oster alienta a los estudiantes en sus clases universitarias de microeconomía a tener en cuenta “el costo de oportunidad” en sus decisiones sobre cómo usar el tiempo. Al elegir usar el tiempo de cierta forma, tendrán que dejar de lado otras actividades, dice Oster, una profesora asociada de economía en la Universidad de Brown. Si contratar ayuda “le permite pasar media hora más en su empleo o con sus hijos, vale la pena, incluso si en principio lo podría hacer usted mismo”, dice.

De todos modos, para los estudiantes es un concepto difícil de comprender. Entienden que el dinero que se gasta en un lugar no se puede invertir en otro lado, dice Oster. Pero “cuando das otro paso y dices: ‘¿Esto es algo que deberías aplicar a tu vida, pensar en que tu tiempo tiene valor? Es difícil”.