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En 2014 ingresaron al tesoro u$s 36.000 millones menos por comercio exterior, lo que provocó un fuerte déficit presupuestario y la debilidad de la moneda, destaca Andres Schipani del Financial Times.
CAIDA-PETROLEO-ATERRORIZA-VENEZUELA
En medio de la caída de los precios del petróleo, Venezuela tiene problemas para mantener el gasto social que caracterizó la era Chávez. El crudo representa el 96% de los ingresos por exportaciones: como la cotización del petróleo bajó a la mitad en los últimos 14 meses, los ingresos se recortaron en u$s 36.000 millones comparado con el promedio de los dos años anteriores, cuando el gobierno recibía casi u$s 79.000 millones.

La baja del crudo provocó masivo daño a los países exportadores, ampliando los déficits presupuestarios y debilitando monedas en todo el mundo. Las compañías energéticas se vieron forzadas a despedir miles de trabajadores y detener proyectos multimillonarios en dólares. Pero Venezuela es el país que enfrenta la mayor amenaza económica entre los principales productores del mundo. Con la falta de los artículos de primera necesidad –desde leche hasta pañales– que se profundiza día a día a medida que caen las importaciones, no se van a posponer sólo los proyectos de viviendas populistas, advierten los observadores.

“Venezuela se está quedando sin combustible”, señaló Russ Dallen, que dirige el banco de inversión Latinvest. “Los actuales ingresos por petróleo no alcanzan para que el país pague sus deudas, financie sus importaciones y pague sus bonos extranjeros”.

La deuda –emitida por el gobierno y un puñado de empresas estatales entre ellas la petrolera PDVSA– suma un total de u$s 128.000 millones a pagar en los próximos 24 años. Pero u$s 6.300 millones de eso vence antes de fin de este año, según Bank of America.

Hasta ahora, Caracas pagó a sus bonistas extranjeros vendiendo activos, securitizando deudas petroleras y usando sus reservas extranjeras, que ya perdieron más de u$s 7.000 millones desde fines de febrero. Ahora están en u$s 16.900 millones, uno de los niveles más bajos en la década, según el banco central, y se teme que las arcas estén vacías para el primer trimestre de 2016. Eso provocaría una posible crisis en la balanza de pagos y tendría fuertes implicancias para tenedores de bonos altamente expuestos como Asmore, Pimco y BlackRock.

El caos económico refuerza la creciente tensión política. El partido Socialista gobernante enfrenta elecciones parlamentarias en diciembre y las encuestas indican que las ganará la oposición. Frente a la posible derrota, el gobierno formalmente prohibió que los principales candidatos de la oposición se presenten como tales, medida que recibió críticas de Washington.

Un revés desestabilizaría a Maduro –cuyo mandato termina en 2019– y podría conducir a su remoción por medio del denominado referendo revocatorio el año próximo, que potencialmente lo convertiría en una de las primeras víctimas políticas nacionales de la caída del precio del crudo.
El gobierno niega los elevados niveles de corrupción y culpa del malestar a una “guerra económica” iniciada por los empresarios capitalistas algunos de los cuales fueron encarcelados que acumulan mercaderías, suben precios y especulan.

Frente a tal crisis, los observadores esperan que la administración ejerza un dominio político más severo a medida que se achica su capacidad para cumplir con promesas populistas. Maduro asegura que su gobierno invirtió más de u$s 73.000 millones en construir 700.000 viviendas en los últimos cuatro años. Para 2019, según él, el 40% de los venezolanos estarán viviendo en casas construidas por el programa Misión Vivienda, creado originalmente para ayudar a las familias afectadas por el lodo en 2010.

Pero poca gente cree ahora que el ex chofer de ómnibus pueda cumplir con su promesa. “Los programas sociales son políticos e instrumentos electorales”, aseguró Mercedes de Freitas, que preside la sede local de Transparencia Internacional. “Este es un año electoral en el que Maduro prometió construir 400.000 viviendas. Pero con los precios del petróleo hundidos, será muy difícil, para no decir imposible, cumplir”.