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André Esteves bromeó en una ocasión que las iniciales de su banco de inversión, BTG Pactual SA, podrían significar “Better Than Goldman” (mejor que Goldman Sachs).
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Su detención ha hecho ahora que sus inversionistas y clientes se pregunten si sus mejores días son cosa del pasado, señala John Lyons y Luciana Magalhães en The Wall Street Journal.

El multimillonario brasileño de 47 años es presidente ejecutivo, socio de control y motor detrás del mayor banco de inversión independiente del país sudamericano.

Esteves ascendió desde sus orígenes de una familia de clase trabajadora de Rio de Janeiro hasta dirigir Pactual, el precursor de BTG, vendido a UBS Group AG por US$2.600 millones y recomprado para ser convertido en un actor global de las finanzas.

Ahora, Esteves ha quedado atrapado en una investigación de corrupción con consecuencias difíciles de predecir. El jueves, un día después de su arresto, los clientes continuaron retirando dinero de los fondos de cobertura y otros vehículos de inversión gestionados por el banco, dijeron ejecutivos de firmas de corretaje y gestores de inversiones de Brasil.

Una persona familiarizada con las operaciones del banco dijo que la cantidad de solicitudes de reembolso fue menor de lo previsto y la entidad ha recibido señales de confianza de sus clientes y contrapartes.

El corretaje es la mayor fuente de ingresos de BTG Pactual, lo que eleva su exposición a los riesgos del mercado, dijeron analistas.
Las acciones del banco retrocedieron 2,7% adicional el jueves después de caer 22% el miércoles. Tras la detención de Esteves el miércoles, el precio de un bono emitido por el banco con vencimiento en 2020 cayó 16 centavos a 74 centavos por dólar, según FactSet.
El jueves, Moody’s Investors Service puso el banco en revisión para una rebaja de calificación, indicando que el arresto de Esteves podría complicar los esfuerzos para obtener financiación en el mercado. La calificadora advirtió que el arresto “podría tener un impacto en la relación del banco con sus clientes y contrapartes”.

BTG Pactual dijo que está cooperando con las autoridades. Una persona al tanto dijo que el banco tiene un gran colchón de efectivo y funciona con normalidad.

Esteves posee una participación de alrededor de 20% y ha infundido en el banco su personalidad. Graduado en matemática y sistemas, Esteves solía reunirse los domingos por la noche con sus socios para diseñar estrategias en torno de una mesa con café y agua. En el día a día, los socios se sentaban en el centro de una oficina de corretaje de planta abierta que les permitía congregarse rápidamente o comunicarse a viva voz.

A menos que quede absuelto de los cargos, ejecutivos de la industria financiera brasileña prevén que el banco se verá obligado a comprar su participación controladora, una instancia que pondría a prueba la capacidad de BTG Pactual de operar sin su carismático presidente ejecutivo.

Las autoridades arrestaron el miércoles a Esteves junto con Delcidio do Amaral, un prominente senador, a quienes acusaron de intentar obstruir una investigación federal sobre un presunto ardid de sobornos de US$2.000 millones en la estatal Petróleo Brasileiro SA . Los abogados de Esteves y Amaral dijeron que estos niegan las acusaciones y planean disputar los cargos.

Los fiscales señalan que desde hace una década, ejecutivos y proveedores de Petrobras conspiraron con políticos para obtener dinero de contratos inflados con el gigante petrolero y canalizar parte de ese dinero al Partido de los Trabajadores y sus aliados, que han ocupado el poder en Brasil desde 2003.

La acusación de 46 páginas alega que Esteves y Amaral trataron de pagar a uno de los testigos de la fiscalía una suma cercana a US$1 millón, más alrededor de US$13.000 al mes para que omitiera sus nombres de su declaración ante las autoridades. Agregan que Amaral se ofreció a sacar de Brasil al testigo, el ex ejecutivo de Petrobras Nestor Cerveró, y llevarlo a Paraguay a bordo de un jet Dassault Falcon 50.

El arresto extiende por primera vez el escándalo de corrupción de Brasil a su neurálgico centro financiero. También representa un duro traspié para Esteves, un padre de tres hijos, afable y de aspecto juvenil, que llegó a personificar la ambición de una nación cuando abrió sucesivamente oficinas de BTG Pactual de Nueva York a Hong Kong.