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Hay muchos nombres relevantes en la historia que podemos clasificar como genios,  y todos suelen tener un patrón de personalidad y comportamiento muy común entre ellos, según los psicólogos.

Por Ángel Bonet, socio de Europraxis (Indra) y profesor colaborador del Área de Marketing de ESADE y Deusto.

 

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Siempre he defendido que la innovación es un proceso y una cultura, no un ejercicio de personalismo genial, pero no cabe duda de que si conseguimos tener y retener a un genio en una organización la innovación empresarial cobra otra dimensión.

A lo largo de la historia ha existido un espécimen de humano que, por sus habilidades y actitudes diferentes al resto de su especie, se le ha denominado genio. Suele estar asociado a una manera de pensar y actuar diferente y, en consecuencia, tener logros sin precedentes, creativos y originales.

En la Antigua Roma, el genio era el espíritu guía o deidad tutelar de una persona, familia (gens) o lugar (genius loci). El sustantivo (del verbo latín gigno, genui, genitus, “traer a la vida”, “crear”) está relacionado con ingenio como sinónimo de creatividad y con ingeniería. En los tiempos de César Augusto se hizo común la acepción “inspiración”, “talento”.

Hay muchos nombres relevantes en la historia que podemos clasificar como genios, y todos suelen tener un patrón de personalidad y comportamiento muy común entre ellos, según los psicólogos.

Características de los genios que ayudan a la innovación empresarial

• Son analíticos e impulsivos
Según el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, las personas de gran talento van sobrados de dos características: curiosidad e impulsividad.

• No importa tanto la formación reglada como la dedicación a su especialidad
El profesor de la Universidad de California, Dean Simonton, concluyó en un estudio que los genios más brillantes eran aquellos cuyo nivel de estudios era medio, lo que podría equivaler a una diplomatura. Aquellos que tenían un bagaje mayor o menor resultaban menos creativos.

• Autocríticos
Los individuos geniales destinan mucho tiempo a recapacitar acerca de lo que quieren conseguir, si han tenido éxito o no y, si no lo han alcanzado, qué deben cambiar. Muy basado en el prueba-error.

• Son dedicados, solitarios y pueden llegar a ser neuróticos
Según los psicólogos suelen ser solitarios, con pocos amigos (que no significa no ser sociales), al estar obsesionados con la perfección del trabajo y la novedad, y muy solitarios, al buscar tiempo para el diseño y la concepción de sus obras.

• Trabajan por pasión, no por dinero
Los auténticos genios viven con amor su trabajo, y rara vez se entregan a éste por dinero o recompensa alguna, sino por pasión y vocación. De allí que una vez cubiertas sus necesidades básicas y las de su familia, no les atraiga el lujo ni la riqueza sino la transformación del planeta y cambiar el “status quo”.

Sin duda todos tienen un perfil muy “incómodo” para la gente que les rodea, pero en ocasiones se encuentran genios que ya sea por su educación, familia o entorno, desarrollan una inteligencia emocional y más allá de generar rechazo a la sociedad se convierten en personajes tremendamente atractivos, aun sin dejar de ser “incomodos” para su entorno. Genios como Wolfgang Amadeus Mozart, Stephen William Hawking, Madre Teresa de Calcuta, etc… lo fueron, permitiendo que sus logros y hazañas trascendieran aún más si cabe.

Es un imperativo que las empresas que quieran destacar en plena revolución de la digitalización y las tecnologías disruptivas atraigan y retengan este tipo de talentos, sabiendo darles un espacio en la organización, para poder desarrollar su genialidad en un entorno empresarial. Lamentablemente la gran mayoría los repudia, tachándoles de “locos”, lo que propicia que la gran mayoría se desarrollen en proyectos personales.

Si alguna vez tienes la suerte de conocer, trabajar o convivir con un genio, lo primero que debes hacer es sentirte afortunado, y luego disfrutar y aprender de lo bueno que tienen, apartando lo “incómodo” o incomprensible.