SHARE

Si vas a emprender un negocio y no quieres fracasar como el 75% de las nuevas empresas que comienzan, tendrás que centrarte en la contratación de nuevos empleados.
TALENTO-O-EXPERIENCIA
Cuando esto se hace al inicio de la formación de una empresa, lo normal es tener que decidir entre el talento y la experiencia. Hay posibilidades de que encuentres en algunos candidatos esos dos requisitos, pero normalmente tendrás que elegir un requisito sobre el otro, aunque ambos son increíblemente valiosos para tu negocio, destaca Vannesa Matesanz de Forbes Magazine.

Adaptación
A diferencia de los que tienen experiencia, los que tienen talento tienden a ser más abiertos a los cambios y a adaptarse a diferentes situaciones. Sin embargo, esto no significa necesariamente que los empleados experimentados rechacen el cambio por completo, ya que tienen suposiciones sobre lo que funciona y lo que no en base a sus éxitos y fallos anteriores

Dedicación o esmero
No cabe duda de que las personas con una gran experiencia muestran una gran dedicación y saben qué hay que hacer cuando las cosas van mal. Además si estas personas se quedaron con los empleadores anteriores una cantidad de tiempo significativa, sin duda podría ser una señal de longevidad laboral (sin embargo, la longevidad laboral no siempre conduce a la productividad).

Por otro lado las personas con talento pero sin experiencia tendrán mucho más esmero para enterarse de cómo quieres que hagan las cosas y le pondrán ganas aunque no siempre les salga bien o cometan fallos.

Cuidado con el ego
Independientemente de si son candidatos con o sin experiencia, todos tendrán un ego. Aunque lo normal es que tenga un ego más alto los que más experiencia profesional tienen, porque creen que ya lo sabe todo y es más difícil hacerles cambiar de opinión.

Después de todo, parece claro que en términos de lealtad siempre será mejor un candidato con talento. Como propietario de una empresa encontrará en un candidato con talento a alguien más agradecido y con más disposición a aprender y adaptarse a su nueva empresa. Aunque al final, ¡tú decides!