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Basándose en cantidades masivas de datos y potente software, más empresas están variando los precios según el día, la hora, o incluso el minuto.

 

2-NRESLETTER-19-01-2016
La entrada para el zoológico de Indianápolis le costaba antes a un adulto US$16,95. Ahora, puede valer entre US$8 y US$30.
El zoológico fija el precio de los boletos de la misma forma que las aerolíneas lo hacen con los pasajes: modificándolo a diario según las ventas anticipadas y la demanda esperada. La entidad rebaja los precios en los días de semana durante el frío de febrero y los sube después de que grupos escolares compran paquetes de entradas. Desde que implementó las tarifas dinámicas, los ingresos del zoológico han aumentado 12%, destaca Jack Nicas en The Wall Street Journal.

Basándose en cantidades masivas de datos y potente software, más empresas están variando los precios según el día, la hora, o incluso el minuto. Los vendedores en línea han utilizado esta táctica desde hace años, pero los cambios frecuentes de precios son cada vez más comunes en el mundo físico, amplificando los efectos de la oferta y la demanda de todo, desde estacionamiento hasta las tarifas del campo de golf.

Una autopista en Dallas puede cambiar el precio del peaje cada cinco minutos según el tráfico. La cadena de tiendas por departamentos Kohl’s Corp. utiliza etiquetas electrónicas en 1.200 locales para cambiar el precio en horas de mucho y poco tráfico. Más de 250 resorts de esquí en América del Norte ajustan diariamente el precio de sus entradas de venta anticipada en función del número de boletos ya vendidos.

En promedio, el consumidor paga más como resultado de estos movimientos, dicen los economistas. La fijación dinámica de precios también afecta el destino de los productos con más demanda, favoreciendo a quienes no les importa pagar más, y creando descuentos para los consumidores dispuestos a comprar cuando los precios bajan.

Antes, un taxi en la hora del día de mayor demanda era para “la persona que estaba en la esquina perfecta”, dice Ian McHenry, presidente de Beyond Pricing, que ayuda a dueños de casas a fijar precios para sus habitaciones de alquiler como lo hacen los grandes hoteles. Ahora, el taxi es para las personas que están dispuestas a pagar más, y menos personas “ganan la lotería y se llevan esa reserva barata”.

Los cambios rápidos de precios son otra señal de cómo la tecnología está cambiando la economía moderna. Los negocios llevan mucho tiempo utilizando los precios para igualar la demanda, como las funciones de cine matinée más baratas y la happy hour en bares. No obstante, los cambios estaban fijados con antelación, eran poco frecuentes y estaban basados en la intuición, en lugar de en los datos.

Ahora que más transacciones se mueven en línea, los negocios tienen más información sobre los hábitos de compra de los consumidores y los precios de los competidores. Las empresas usan datos, además de variables como los pronósticos del tiempo, para ajustar precios continuamente. Además, pueden alterar los precios en línea más fácilmente.

Las aerolíneas fueron las pioneras en la fijación dinámica de precios en los años 80. Hoteles y agencias de alquiler de autos siguieron en los años 90. Coca-Cola probó subir el precio en las máquinas expendedoras en días calurosos en 1999, pero lo dejó de lado tras respuestas negativas de los consumidores.