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Un estudio calculó que la llamada cuarta revolución industrial, posterior a la energía de vapor, la electricidad y la electrónica, acabará con más de 5 millones de puestos de trabajos en los 15 países más industrializados del mundo.

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La robótica entrará en la era moderna con la misma fuerza con que lo hizo la máquina de vapor en la época preindustrial. Nanotecnologías, inteligencia artificial, drones e impresoras 3D modificarán la sociedad en todas sus dimensiones, y particularmente en el ámbito laboral. Así se planteó el futuro en el último Foro Económico Mundial de Davos, en el que se presentó un estudio que calculó que la llamada cuarta revolución industrial, posterior a la energía de vapor, la electricidad y la electrónica, acabará con más de 5 millones de puestos de trabajos en los 15 países más industrializados del mundo. Un panorama más gris que el Londres de principio del siglo XX, aunque con algunos matices, señala un informe de Luca Costantini en el diario El País.

Según el panorama que pintan expertos, analistas y economistas, en un primer momento, los trabajos manuales y los más repetitivos serán los que más sufrirán la llegada de los robots. Posteriormente, la inteligencia artificial convertirá en obsoletas muchas profesiones cualificadas de los servicios, aunque en este ámbito el sector tecnológico creará también nuevos empleos: 900.000 trabajos, según las estimaciones de la Unión Europea, que necesitarán empleados con altos conocimientos informáticos, habilidades comunicativas y versatilidad.

“A medio y largo plazo todas las revoluciones industriales y tecnológicas han generado empleo; es cierto que al principio puedan provocar víctimas y perdedores, pero a medio plazo estos cambios generan nuevos empleos, nuevas profesiones y un océano de oportunidades”, destaca Juan Manuel Rueda, director de recursos humanos de Movistar+, en un estudio sobre el Futuro del trabajo de Adecco.

La llamada cuarta revolución industrial tendrá, según las previsiones, un impacto menor en las economías desarrolladas que en los mercados emergentes —especialmente América Latina y Asia—, que se verán afectados por la reducción de la ventaja competitiva representada por la mano de obra barata, dice Costantini en el diario El País.

En Estados Unidos ya se están dando casos de “recolocación productiva”, explica Xavier Busquets, catedrático de comercio digital de ESADE, que señala a Amazon como modelo industrial del futuro. En los almacenes del gigante del comercio electrónico trabajan miles de obreros anónimos. Son los Kiva, pequeños autómatas naranjas que van entre las estanterías y recogen productos para llevarlos a los empleados, que se encargan de empaquetarlos y pasarlos a los repartidores. Hasta que los drones no les sustituyan.