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Después de más de 20 años como ingeniero electrónico, Pete Edwards llegó a un nivel salarial que superaba los US$100.000 al año. Ahora que está buscando empleo después de haber sido despedido en una ronda de recortes en su empresa encuentra que su exitosa remuneración es una carga, dice Lauren Weber en un artículo en The Wall Street Journal.
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Aunque su experiencia incluye el codiciado campo de la impresión en 3D, el profesional de 53 años no ha podido encontrar un trabajo de tiempo completo. En varias ocasiones, los gerentes de contratación pierden interés cuando responde a la pregunta de ¿cuál fue su último salario?

La pregunta se está planteando más pronto ahora que antes. Usualmente, los antecedentes de remuneración eran pedidos en las últimas etapas de un proceso de contratación, luego de que los candidatos tuvieran la oportunidad de dejar una impresión y argumentar a favor de sus habilidades.

Hoy en día, los salarios son mencionados cada vez mas en las primeras etapas del proceso, ya sea como un requisito en las solicitudes de empleo en línea, o durante las entrevistas iniciales, dicen reclutadores de personal, consultores de remuneración y buscadores de empleo.
El cambio es irritante para los candidatos, principalmente para aquellos de cierta edad y nivel salarial, a quienes les preocupa que una salario por el que trabajaron sea ahora un obstáculo para conseguir un empleo. “Soy incontratable ahora como resultado de haber llegado a la cima”, lamenta Edwards.

Josh Rock, un reclutador de personal en Fairview Health Services, un sistema de salud con 20.000 empleados en Minnesota, dijo que durante la última recesión, los gerentes de contratación usaron preguntas de remuneración como una forma rápida de filtrar la gran cantidad de candidatos para las vacantes. El hábito ha permanecido, señaló. “¿Por qué no saber de una lo que pasa en lugar de amagar?

Ejecutivos de recursos humanos dicen que preguntar sobre salario desde el principio ayuda a contener los costos de remuneración y les ahorra a los reclutadores el trabajo de perseguir candidatos muy costosos.

“Desafortunadamente, algunos clientes usan el salario como una pregunta de filtro”, dijo Susan Vitale, directora general de marketing de iCIMS Inc., proveedora de software de reclutamiento de Matawan, N.J.

Concentrarse en las remuneraciones pasadas estanca los salarios “porque ahora las vacantes están siendo llenadas con personas con expectativas de sueldos más bajas”, dijo Thomas Kochan, profesor de investigación de empleo en la Escuela de Gestión Sloan, del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Steve Carpinelli se presentó recientemente como candidato a una vacante en relaciones públicas en una organización sin ánimo de lucro en Washington, D.C. El empleo requería un mínimo de entre cinco y siete años de experiencia. Carpinelli tiene más de 14.

El salario del relacionista público de 45 años se acercó a los US$100.000 antes de que se pasara al sector de las organizaciones sin ánimo de lucro donde los sueldos son más bajos. Mientras se preparaba para una entrevista telefónica con la entidad en Washington, se enteró que la última persona en el empleo al que apuntaba ganó US$101.000, así que cuando le preguntaron sobre sus expectativas de remuneración, puso su rango en entre US$85.000 y US$110.000.

“Después de eso, la conversación se volvió muy robótica…”, dijo Carpinelli. “Me quedé con la impresión de que puse un salario muy alto”.
En su experiencia, “definitivamente ha habido un cambio o énfasis en empezar la conversación con ¿cuál es su rango salarial?”, dijo Carpinelli. “Me habían dicho que uno nunca habla de sueldo hasta que le hacen una oferta. Pero he notado que la pregunta salarial aparece pronto en las conversaciones”.

La mayoría de los trabajadores acepta una reducción salarial cuando consiguen un nuevo empleo tras un largo periodo cesantes, pero los mayores de 45 años suelen recibir un impacto más fuerte que los trabajadores menores de 35 años de edad, según un estudio de Linda Barrington, directora ejecutiva del Instituto para Estudios de Remuneración de la Escuela ILR de la Universidad de Cornell y su colega Hassan Enayati.

Algunos empleadores dudan a la hora de contratar a alguien con un salario muy por debajo del pagado anteriormente, preocupados de que la persona resentiría ganar mucho menos. “Si alguien quiere US$100.000 al año y se conforma con US$75.000, no va a estar contento”, dijo Steve Gross, especialista en remuneración y socio principal de la consultora Mercer.