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El futuro no está escrito y todo está abierto al cambio. La agencia Stratfor augura en su último informe que en la próxima década dejará un panorama inquietante tanto a nivel político como económico en la escena internacional.
INQUIETANTE-FUTURO-CIA
El colapso de Rusia, el auge de Polonia, la fragmentación de Europa o el declive de China son algunos de los aspectos más destacables de las predicciones para 2015-2025, que coge ahora más relevancia si cabe debido a la crisis de refugiados europea o la caída en picado del precio del barril de petróleo, destaca David Suares en un artículo en La Vanguardia de España.

El informe, que elabora una de las agencias de inteligencia y espionaje más influyentes del mundo cada cinco años desde 1996, puede ser interpretado como una agenda de objetivos o intenciones de Estados Unidos a medio plazo. Stratfor es un órgano al servicio de los intereses de las élites económicas y políticas de EE.UU., por lo que sus predicciones suelen tomarse muy en serio en dicho país. También se le conoce la “CIA en la sombra”.

El primero de los augurios habla del declive y colapso de Rusia. La caída del precio del petróleo, el creciente gasto militar y las tensiones internas provocarían que el país entre en una importante crisis. No se fragmentaría de forma oficial, pero Moscú perdería su capacidad de controlar el resto de Rusia. Una serie de regiones se declararían semiautónomas y podrían tener roces entre ellas. “Es poco probable que la Federación Rusa vaya a sobrevivir en su forma actual”, relata el texto.

La crisis rusa puede provocar posibles saqueos o contrabando de armas nucleares. “Washington sería el único gobierno con posibilidades de abordar semejante crisis, pero no sería capaz de tomar el control de la gran cantidad de sitios militares de Rusia y garantizar que ningún misil fuera disparado en el proceso”, apunta el pronóstico. La tensión entre Estados Unidos y el gigante ruso supondría uno de los principales peligros de la próxima década.

Además, EE.UU. encontraría en Turquía uno de sus más fieles aliados. Ante la caída libre de diversos países árabes, los turcos serían los más beneficiados. Su cercanía con Siria e Iraq convertiría a Turquía en una zona clave en el conflicto casi sin quererlo. La unión entre turcos y estadounidenses sería beneficiaria para las dos partes. Los primeros tendrían un apoyo clave para mantener a Rusia a raya, y los segundos podrían tener una base estable en la región. Según apunta el documento de Stratfor, “Estados Unidos no esperan que Turquía asuma un papel en la lucha contra Rusia, pero será necesario un alto grado de cooperación en la gestión del Mar Negro”.

La rivalidad EE.UU.-Rusia mantendría a la potencia americana muy ocupada y de cada vez prestaría menos atención a otros problemas internacionales. El informe recalca que EE.UU. seguiría siendo líder económico, político y militar, pero abandonaría su papel de liderazgo activo en la solución de los problemas del mundo. De esta forma se aislarían y evitarían el “contagio” del resto de crisis mundiales.

Futuro cambiante en Europa
Alemania perdería su hegemonía europea. El/la canciller de turno vería como la economía sufre más de la cuenta la crisis del euro. El consumo interno del país no podría compensar la caída en las exportaciones y, además, su población se reduciría paulatinamente. El euroescepticismo llevaría a los germanos a un estancamiento importante similar al ocurrido en Japón.

Mientras Alemania pierde su trono europeo, habría otro país en auge que se convertiría en el próximo líder: Polonia. Según apunta Stratfor, la economía polaca irá hacia arriba como su influencia en la política del continente. Sus buenas relaciones con Estados Unidos convertirían a Polonia en su mejor representante en Europa, más si cabe gracias a su proximidad con Rusia. La república polaca sería la nueva Alemania en la próxima década.

Sin salir de Europa, el viejo continente también sufriría otros importantes cambios para Stratfor. La empresa de inteligencia augura que los asuntos económicos fragmentarán tanto a la UE que quedaría dividida en cuatro partes diferentes: Europa Occidental, Oriental, países escandinavos y británicos. Una crisis similar como la actual con los refugiados llevaría hacia esta separación. Podrían tener pequeños acuerdos entre las partes, pero ninguno vinculante.

Años negros para China
Aunque en la actualidad China sea una de las economías más crecientes e importantes, en la próxima década las cosas cambiarán mucho para Stratfor. Habría una ralentización que levantaría ampollas en la sociedad. Empezaría a notarse un gran descontento y rechazo hacia el Partido Comunista. Para evitar una posible revuelta, los políticos verían como única opción viable gobernar aplicando una mayor opresión interna.

El estancamiento productivo chino sería una buena noticia para otros 16 países emergentes. México, Nicaragua, República Dominicana, Etiopía, Tanzania, Filipinas o Indonesia serían algunos de los Estados que querrían optar a la parte del pastel que deje libere el gigante asiático. De este modo, el mal chino supondría la creación de más puestos de trabajo industriales para otros.

En los augurios de Stratfor también se habla de una disputa por las islas del mar del sur de China. “La lucha por unas islas menores que producen energía de bajo coste y no rentable no serán un tema principal de disputa en la región. Ante esto emergerá un viejo juego a tres bandas. Rusia, la potencia en declive, perderá capacidad para proteger sus intereses marítimos. Los chinos y los japoneses estarán interesados tanto en apoderarse de ellos, como en prevenir que su contrincante se apodere de ellos”, explica el informe.