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Desde octubre de 2014, SolarCity Corp. ha tratado de atraer inversionistas individuales al negocio de energía solar. Para ello ofrece a través de su sitio web US$214 millones en lo que la compañía llama “bonos solares”.

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Hasta ahora, sin embargo, el mayor comprador ha sido de lejos el fabricante de cohetes Space Exploration Technologies Inc., incluyendo los US$90 millones que compró de los US$105 millones que SolarCity vendió en marzo.

Los bonos fueron una “excelente inversión”, dijo el multimillonario emprendedor Elon Musk en una entrevista. Obviamente, él conoce estas empresas mejor que nadie: es su principal accionista, presidente de la junta de SolarCity y presidente ejecutivo de SpaceX.

Musk, de 44 años, ha construido un imperio empresarial que hoy no tiene parecido en el mundo, alimentado por su voraz apetito por el riesgo y su inquebrantable confianza. Las tres empresas que dirige —SolarCity SpaceX y la automotriz Tesla Motors Inc. – tienen un valor combinado de casi US$50.000 millones, destacan Susan Pulliam, Mike Ramsey y Brody Mullins en un informe publicado en The Wall Street Journal.

Musk ha transformado cada industria que ha tocado y ha hablado sin ironía acerca de mudarse a Marte cuando se jubile, una vez que SpaceX lance exitosamente sus cohetes al planeta rojo.

En el camino, Musk ha ayudado a financiar sus empresas de maneras tan poco convencionales como él. Además de las compras de bonos, ha sacado US$475 millones en líneas de crédito personal para comprar acciones de SolarCity y Tesla cuando estas empresas necesitaron capital, según documentos regulatorios.

Las líneas de crédito están aseguradas con cerca de US$2.520 millones en acciones que Musk posee de SolarCity y Tesla, según los precios de cierre del miércoles.

Pocos ejecutivos usan sus acciones como garantía para préstamos personales debido al riesgo que ello puede acarrear para los otros accionistas. La práctica también plantea preocupaciones de que los intereses personales del ejecutivo entren en conflicto con los de la empresa. Si el precio de la acción cae, podría activar una exigencia de garantía que requiere que aquel venda las acciones o presente más garantías para pagar el préstamo.

En documentos regulatorios, Tesla ha revelado la posibilidad de estas exigencias de garantía, o margin calls en inglés, relacionadas con los préstamos de Musk, las cuales, dijo la firma, “pueden causar que el precio de la acción común caiga más”.

Algunos expertos en gobernanza corporativa y analistas dicen que es aún más cuestionable que Musk pida préstamos de gran volumen con la garantía de tramos de acciones ahora que SolarCity y Tesla son grandes empresas que cotizan en bolsa.

“Como analista, a menudo es una señal de alerta cuando las empresas y el equipo de gestión dirigen préstamos entre entidades en las que tienen intereses personales o financieros”, dijo Nathan Weiss, fundador y analista sénior de la firma de investigación independiente Unit Economics LLC en Rhode Island.

Musk dijo que es “válido” cuestionar sus grandes préstamos personales y los cruces financieros entre SolarCity, SpaceX y Tesla. “Hubo algunos casos en los que a una empresa le estaba yendo mucho mejor que a otra, y tomé dinero prestado”, dijo en la entrevista.

Musk dice que sus actos guardan coherencia con su filosofía: si les está pidiendo a los inversionistas que inyecten dinero, se siente moralmente obligado a hacer lo mismo. “No debería pedir a la gente comer del plato de fruta si no estoy dispuesto a comer del plato de fruta”. Musk dijo que es “importante que no haya algún tipo de castillo de naipes que se derrumbe si un elemento de la pirámide de Tesla, SolarCity y SpaceX se tambalea”.

El empresario dice que sus préstamos no son riesgosos para los accionistas porque equivalen a menos de 5% de su patrimonio total neto, que excede US$10.000 millones. Esa cifra no incluye la importante participación de Musk en SpaceX, que no cotiza en bolsa. El ejecutivo agregó que de ser necesario podría fácilmente presentar más acciones de SpaceX y Tesla como garantía.

El multimillonario ha tenido una racha de éxitos recientes. Tesla dio a conocer su sedán Modelo 3, que fue recibido bien por la crítica y atrajo el interés de 325.000 personas que, según la empresa, depositaron US$1.000 por cabeza en los primeros siete días para reservar un auto. Desde el 10 de febrero, la acción de Tesla ha subido 77%. La compañía es la primera startup automotriz exitosa en Estados Unidos desde 1925.

El 8 de abril, SpaceX logró hacer aterrizar por primera vez uno de sus cohetes sobre una plataforma flotante controlada por GPS en medio del Océano Atlántico.

De acuerdo con la declaración más reciente, Musk posee 37 millones de acciones de Tesla, o cerca de 27% en una participación valorada en US$9.380 millones al cierre del miércoles.

Musk posee una participación de 22% en SolarCity, según otro documento regulatorio. Esos 21,8 millones de acciones valían al miércoles US$719 millones.

Una ronda de financiación realizada hace unos meses arrojó para SpaceX una valoración de US$12.000 millones. La participación de Musk en esta empresa no es pública y el ejecutivo no quiso dar detalles.

En Tesla, Musk es presidente de la junta y presidente ejecutivo, pero no recibe salario. Su remuneración total el año pasado fue de US$37.584, en cumplimiento con el salario mínimo de California, pero nunca ha aceptado el dinero.

Musk recibió una remuneración total de US$1,2 millones de SolarCity, casi toda en forma de opciones de acciones a tres años. Según un sitio del gobierno de EE.UU. que publica los contratos de las empresas, SpaceX le paga a Musk US$2,4 millones; una persona al tanto dijo que esa suma incluye un salario de US$38.000 y acciones.

Los títulos de SolarCity y Tesla son volátiles. SolarCity, con sede en San Mateo, California, instala paneles solares en residencias de todo EE.UU. La acción de la empresa ha caído alrededor de 35% desde el inicio de este año. Tesla retrocedió 40% de finales de diciembre a febrero, pero ya ha compensado esos descensos.

Musk dijo que ha dejado claro a los accionistas que adhiere a la noción de que el capitán es la última persona en abandonar el barco. En la entrevista, el empresario dijo que no tiene intención de vender jamás acciones de Tesla y que hasta podría añadir algunas de su participación en SpaceX como garantía.

—Jim Oberman y Cassandra Sweet contribuyeron a este artículo.