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Gino Tubaro en Guadalajara, donde imprimió y le colocó manos a 40 chicos con discapacidades. 


EMPRENDEDORES-NIÑOS-DISCAPACIDAD
Guillermo Kellmer del diario Clarin de Argentina
destaca que cuando hace justo un año las manos mecánicas para chicos amputados que Gino Tubaro hacía con impresoras 3D se transformó en el inventó del año en el concurso “Una idea para cambiar el mundo” que organiza History Channel, definitivamente el mundo que cambió fue el de Gino de hoy apenas 21 años.

Con el premio de 60 mil dólares se propuso hacer mil manos. Y si bien ya va por las 350, lo más importante es que él mismo comenzó a exportar su invento. Cuenta orgulloso que ya tiene unos 800 embajadores en todo el mundo a quien les pasa el diseño para que ellos mismo impriman los modelos. Y viene de hacer su primera impresión y entrega masiva a chicos discapacitados en Guadalajara, México.

“Ayudamos a un montón de chicos… Los convertimos en superhéroes”, le dice a Clarín en México donde tras su “Manatón” solidario en Guadalajara llegó a la Capital donde anoche participó en la gala de premiación de la tercera edición de “Una idea para cambiar el mundo” (ver aparte).

“Antes de ganar el premio tenía un emprendimiento chiquito que había armado en casa con una impresora 3D que había armado yo y otro que había comprado regateando el precio en Mercado Libre”, recuerda. Y sigue embalado: “Tenía unas 20 manos hechas, no más. Ahora tengo un taller de 350 m2 con 20 máquinas que compramos con parte del premio. La meta que nos planteamos es llegar a mil superhéroes. Porque así se sienten los chicos cuando les colocamos las prótesis y pueden mover sus dedos mecánicos”.

Gino Tubaro habla siempre en plural. Primero porque en toda su historia, la madre juega un rol protagónico. “Mi papá nos dejó cuando era chico y mi vieja siempre me acompañó. Nací y me críe en Pompeya, muy cerca de la villa 21-24 y todo nos costó un montón. Mi vieja me llevaba todos los fines de semana hasta Colegiales en el colectivo 42 donde había un taller de inventiva. Con otros chicos juntábamos chatarra electrónica en la calle y las desarmábamos para hacer algo con las piezas. Así empezamos”, cuenta.

Y así siguió. En sucesión cronológica: el premio de History, Atomic Lab su taller propio en Parque Patricios con siete personas trabajando que entre todos promedian 25 años, Obama que lo destacó con nombre y apellido en su visita a Argentina y otro premio en este 2016 inolvidable, el del Emprendedor del año que le dio la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires.

En el medio llegó la idea de masificar la entrega de las prótesis y llegó el primer “Manatón” en Buenos Aires. History tomó nota de la iniciativa y le dio una vuelta de tuerca al concurso que Gino ya había ganado: “Una idea en acción”, imprimir y colocar 40 manos a chicos con distintas discapacidades en Guadalajara, México.

“Llevamos desarmadas unas 15 manos desde Buenos Aires. Y tuvimos que viajar vía Panamá para entrar directo a Guadalajara porque según las leyes de Ciudad de México si caíamos con todo ese material podíamos terminar presos”, relata entre risas.

Los chicos habían sido elegidos por médicos y sufrían distintas amputaciones, desde algunos dedos, la mano entera o hasta por arriba de la muñeca. Todos habían sido fotografiados y Gino en su taller había colocado las imágenes sobre cuadrículas para diseñar cada modelo.

“Estuvimos encerrados un semana en un piso de 45 m2 con siete máquinas imprimiendo de 8 a 23. Era un desafío tecnológico y lo superamos”, agrega. Hasta México había llegado una “embajadora” suya en Uruguay. Una de las tantas que se bajan el modelo e imprimen manos para otros chicos. “Antes de masificarse la idea, los archivos estaban disponibles y casi no teníamos descargas. Hoy estamos por las mil. Es loco pensar que hay chicos que usan mis manos en Colombia, Brasil, México y hasta en Tailandia y Egipto”.