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Autobuses autónomos, semáforos inteligentes que detectaran a los peatones, casas modulares y robots de reparto que recorren túneles subterráneos, son algunas de las propuestas de Alphabet para construir la ciudad del futuro.

Comenzará por un distrito céntrico de Toronto, que espera que se convierta en el terreno de prueba para los entornos urbanos abiertos a la tecnología en todo el mundo, destaca Leslie Hook en un artículo del Financial Times.

La filial Sidewalk Labs de Alphabet desarrollará un distrito costero de unos 40.000 m2, Quayside, con vistas a expandirlo a los 3,2 km2 de la bahía postindustrial de Toronto.

Autobuses autónomos, semáforos adaptables que perciben a los peatones, casas modulares y robots de reparto que recorren túneles bajo el suelo. Todos ellos podrían formar parte del nuevo proyecto, según la oferta vencedora presentada por Sidewalk Labs.

El presidente de Alphabet Eric Schmidt y el primer ministro canadiense Justin Trudeau anunciaron el acuerdo el martes en Toronto.

“Empezamos pensando en todas las cosas que podríamos hacer si alguien nos diese una ciudad y nos pusiera al cargo”, explicó Schmidt. “No funciona así, por muchas razones”, añadió entre risas.

Para Alphabet, el proyecto supone una oportunidad de experimentar con nuevas formas de usar la tecnología -y los datos- en el mundo real. “No es una actividad aleatoria desde nuestra perspectiva. Es la culminación de casi diez años de estudio sobre cómo podría mejorar la tecnología las vidas de las personas”, aseguró Schmidt.

Pese a las actuaciones políticas contra las grandes tecnológicas en EEUU, donde los legisladores luchan contra la creciente influencia de Alphabet, Facebook y Amazon, la compañía no ha cejado en su concepto de ciudad.

Trudeau describió el proyecto como un “banco de prueba para nuevas tecnologías… que nos ayudará a construir ciudades más limpias, inteligentes y ecológicas”.

Uno de los retos para el nuevo distrito girará en torno al establecimiento de las políticas de datos y a la preocupación por la privacidad, ya que las tecnologías de la ciudad inteligente dependen a menudo de recopilar enormes cantidades de datos para que las ciudades sean más eficientes.

En el resumen del proyecto, Sidewalk describe un ingente sistema de sensores que lo controlará todo, desde los bancos de los parques y los cubos de basura a rebosar, a los niveles de ruido y contaminación en las casas. El complejo también abanderará nuevas estrategias energéticas, como redes térmicas y la generación in situ, y una asistencia sanitaria primaria mediante la tecnología que se integrará con los servicios sociales.

La propuesta de transporte para el distrito implica la restricción de los vehículos privados, ofreciendo en su lugar autobuses autónomos y carriles para bicicleta que incorporarán un sistema de calefacción para el invierno. Una serie de túneles soterrados albergarán cables eléctricos y tuberías de agua, y también servirán de ruta para los robots de reparto.

Sidewalk Labs, fundada en 2015 por Dan Doctoroff, un teniente de alcalde de Nueva York, gastará 50 millones de dólares en la planificación inicial y en las pruebas para el proyecto. Además, Google trasladará su sede en Canadá a Toronto.

Doctoroff explicó que el grupo presentará planes detallados en un año, una vez finalizadas extensas consultas con la comunidad. “Nuestro objetivo es escuchar, para comprender”, afirmó. “Tiene que ser una conversación de comunidad… o de lo contrario no se tendrá la credibilidad política para hacer cosas bastante atrevidas”.

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