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(INTELIGENCIA EMOCIONAL – INSATISFACCIÓN – PERSONAL – FAMILIAR) – La insatisfacción laboral en muchas ocasiones se extiende al plano personal y familiar de cada uno… ¿Y si pudiéramos aplicar los principios de la inteligencia emocional en el ámbito del trabajo? La psicóloga española Valeria Sabater, nos comenta en este artículo como nos puede favorecer en nuestra vida profesional.

Los espacios de trabajo son a menudo micromundos complejos, llenos de rivalidades entre compañeros, y con una frecuente desconexión emocional entre jefes y empleados. No siempre se trabaja con las expectativas y la comodidad que uno desearía.

Presiones, estrés, horarios imposibles y escasa comunicación conllevan no solo la improductividad y la ineficacia de esa empresa o esa entidad laboral, sino la infelicidad de sus componentes. Y la insatisfacción laboral en muchas ocasiones se extendiende al plano personal y familiar de cada uno… ¿Y si pudiéramos aplicar los principios de la inteligencia laboral en el ámbito del trabajo?

La inteligencia emocional y el éxito profesional

Hemos de tener clara una cosa: las personas somos emocionales antes que racionales. Pensaremos del modo más lógico y razonal posible, pero casi siempre actuaremos de acuerdo a nuestras emociones.

De ahí que a menudo suela verse cómo los mejores líderes empresariales siempre son aquellos que saben ver las necesidades de sus empleados, fomentando un buen ambiente de trabajo, ahí donde cada individuo se sienta cómodo para expresar ideas, ahí donde exista flexibilidad, oportunidades de participación, donde todos se sientan escuchados y valorados.

La inteligencia emocional es indispensable tanto para llegar a ser un buen líder, como para rendir y aprovechar al máximo la realidad laboral de cada uno.

Un estudio sobre las emociones en el trabajo

Un ejemplo ilustrativo de cómo las emociones y su manejo tienen un peso esencial en este ámbito, lo tiene un reciente estudio realizado en Reino Unido y publicado en el periódico “The Guardian”. En él intentaba verse cómo afrontaban los trabajadores los altibajos económicos actuales en sus respectivos puestos y sectores.

El resultado fue curioso y comprensible, podía verse como la mayoría de individuos se posicionaban en el “modo de supervivencia”, es decir, se aferraban a lo que tenían en esos instantes fuera cual fuera su situación.

Esta sensación de “anclaje absoluto” a ese trabajo fueran cual fueran las situaciones, les generaba a su vez una fuerte sensación de estrés e infelicidad. Eran pues incapaces de ver otras opciones, nuevas oportunidades. Es decir, el propio estrés terminaba bloqueándoles.

Obviamente estas situaciones son más que comprensibles, ante épocas de crisis toda persona se aferra a lo poco que tenga, a ese trabajo que le aporta un medio económico con el que subsistir a pesar de que, las condiciones en las que trabaje, no sean las adecuadas.

Pero los expertos en inteligencia emocional nos señalan que hemos de aprender a gestionar nuestra realidad y nuestras emociones. En ocasiones, tiempo de crisis es también tiempo de oportunidades, ahí donde empezar a ser creativos, a buscar nuevas opciones de crecimiento personal y laboral.

Hay que evitar bloqueos, manejar el estrés y evitar ante todo que se nos priven de nuestros derechos como trabajadores.
Consejos para desarrollar la inteligencia emocional

Lo sabemos, el primer consejo sería sin duda educar a nuestros jefes en materia de inteligencia emocional. Pero mientras aguardamos a que se suceda la transformación, empezaremos por nosotros mismos, que es sin duda lo esencial. Veámoslo pues:

1. Escúchate a ti mismo
Importante que conozcas aquellas situaciones que más estrés y ansiedad te provocan en el ámbito laboral. Establece una serie de prioridades para ver ante todo si esa ansiedad está afectando directamente a tu vida personal… ¿duermes mal por las noches, te cuesta levantarte por las mañanas para ir al trabajo, han cambiado las relaciones con los tuyos por culpa del trabajo?

Analiza pues esas situaciones estresantes e intenta afrontarlas: ¿es un compañero? ¿es tu jefe? ¿es el trabajo en sí? Piensa en ello, recordando ante todo separar el ámbito laboral del personal. Cuando llegues a casa, relájate, busca tiempo para ti.

2. Escucha, no oigas
Sabemos que en los ámbitos laborales se escuchan muchas cosas. Esos compañeros que nos llegan con la necesidad de criticar a otros, esos rumores que nos llegan de vez en cuando, esas informaciones que lejos de ayudarnos nos perjudican… es esencial que aprendamos a focalizar la atención en aquello que es realmente importante, y que “silenciemos” nuestros oídos de aquello que no lo es.

Las personas hábiles en inteligencia emocional, saben centrar la atención en lo que es esencial, separándolo del simple “ruido”.

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3. Presta atención al lenguaje corporal
Las emociones no solo están en nuestras palabras, sino también en nuestros gestos y expresiones. Atiéndete no solo a ti mismo y en cómo ofreces “información no verbal a tus compañeros”, fíjate también en ellos, atiéndelos para comprenderlos y obtener así aún más información del medio laboral en el que te mueves cada día.

Piensa que los escenarios de trabajo son como micromundos dotados de un lenguaje propio, están llenos de rumores, de emociones, de miedos y deseos, en ocasiones de envidias y por que no, también de deseos de alcanzar grandes metas y proyectos. Si todos fueran capaces de entenderse y respetarse unos a otros, seguro que se seríamos mucho más productivos, efectivos… y felices.

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