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(WORKHATHON – TRABAJO – EMPLEADOS) Eva Sánchez Marín lleva trabajando en la start-up danesa Airtame desde hace un año, pero en septiembre vivió su primer workathon: un encuentro de diez días en el que los 54 empleados de la compañía –que comercializa un sistema de streaming sin cables para entornos laborales–, trabajan, comen y beben juntos.

“Empezaron haciéndolo uno o dos días en Copenhague y como vieron que funcionaba el año pasado hicieron el primero de diez días en Dinamarca”, explica Sánchez Marín a Miguel Ayuso de lainformación.com.

“Este año ha sido el primero en la isla griega de Corfu. Uno de nuestros compañeros es de allí y lo propuso en una reunión”.

Aunque el workathon tiene componentes del ya muy extendido team building –fiestas, gymkanas, coaching…– y a simple vista puede parecer una especie de campamento scout para ingenieros, lo cierto es que se parece más a un campo de trabajo.

“Cuando lo explicas la gente te dice ‘qué suerte’ y sí, está bien, pero trabajamos un montón, es una semana de ambiente de trabajo 24 horas”, explica Sánchez Marín. “No hay ruta de escapatoria. Es bastante intenso y es complicado trabajar en equipos con personas que no conoces tanto, de distintos departamentos”.

Pero, claro está, no todo fue picar código. “Nada más llegar hicimos una fiesta de inauguración, que también sirvió para romper el hielo, porque vino gente de Nueva York, Reino Unido, desarrolladores de Polonia, a los que no habíamos visto”, explica Sánchez Marín. “Hicimos también una fiesta de despedida y algunas noches hubo bar e hicimos cata de tequilas. Las actividades del fin de semana estuvieron enfocadas a conocer al resto de compañeros”.

Los cofounders de Airtame, asegura, dedican muchos recursos a asegurarse de que tiene un equipo contento, que se lleva bien. Esto no quiere decir que no haya conflictos –que los hay–, pero se fomenta un ambiente de trabajo no jerárquico.
Una cultura empresarial desconocida

Sánchez Marín, que trabajaba el departamento de marketing, asegura que la experiencia ha sido, además de productiva, enriquecedora: “Todo el mundo se hizo más cercano al resto de compañeros. Y quieras que no se nota bastante en el ambiente de trabajo del día a día”.

Los cofounders de Airtame, asegura, dedican muchos recursos a asegurarse de que tiene un equipo contento, que se lleva bien. Esto no quiere decir que no haya conflictos –que los hay–, pero se fomenta un ambiente de trabajo no jerárquico.

“En la oficina central hay distintos pisos, pero no hay despachos cerrados, puedes pedirle un favor a cualquiera, todos comemos juntos, se organizan cenas, cervezas los viernes…”, explica Sánchez Marín.

Todo parece ideal, pero ¿no hacen estas actividades que estés permanentemente enganchado al trabajo, aunque no quieras? “No desconectas, eso es verdad”, reconoce Sánchez Marín. “He enviado correos desde mi cama a las diez de la noche. Pero por otro lado el trabajo es más flexible”.

“El horario normal de la oficina es de 9 a 5”, explica esta española afincada en Copenhague. “A las 5 todo el mundo se va, y si tienes algo pendiente lo acabas en casa. También está bien olvidarte por completo, pero igual entonces no llegarías a las cinco. Yo en España entraba a las 9 y salía a la 7 como poco”.

“No me importa acabar en casa un momento una cosa y si estoy cansada no lo hago”, concluye Sánchez Marín. “Lo que interesa es que hagas tus tareas no importa en qué momento, solo tienen que estar hechas cuando tienen que estarlo. Tú te gestionas tu tiempo”.

“Lo que interesa es que hagas tus tareas no importa en qué momento, solo tienen que estar hechas cuando tienen que estarlo. Tú te gestionas tu tiempo”.

 

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