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(INNOVACIÓN – CAMBIO – PERSONAS) Vivimos en una era de cambios extremadamente rápidos y lo que es realmente innovador en la actualidad puede hacer que quede “obsoleto” en cualquier momento. Las empresas deben ser ágiles para adaptarse a las cambiantes demandas del mercado.

Por Angel Bonet, experto en innovación, profesor, consultor, emprendedor, coach, runner, apasionado, creativo, provocador, visionario, filántropo, y asesor en materia de marketing y ventas para importantes empresas en España.

“La conducta disruptiva es un término que alude a un comportamiento de tipo antisocial, que se caracteriza por una ruptura muy marcada respecto a las pautas de conducta y valores generales o sociales aceptados y que pueden amenazar la armonía e incluso la supervivencia del grupo, a través de acciones hostiles y provocadoras que incitan a la desorganización de las actividades interpersonales y grupales”, eso dice Wikipedia y parece sacado mi biografía.

Whitney Johnson cree que las personas también deberían practicar más a menudo la disrupción. Cofundó el Disruption Innovation Fund con la Harvard Business School’s con Clayton Christensen. Reconocido como uno de los 50 pensadores de negocios más importantes del mundo (Thinkers50), Whitney es el autor de Disrupt Yourself: Putting the Power of Disruptive Innovation to Work, libro totalmente recomendable que explora las estrategias que los líderes pueden usar para crear equipos adaptables y de alto rendimiento en organizaciones flexibles.

La adaptación frenética al cambio

Todos reconocemos que vivimos en una era de cambios extremadamente rápidos. Algo que es realmente innovador en la actualidad puede hacer que quede “obsoleto” en un período de tiempo bastante corto. Las empresas deben ser ágiles para adaptarse a las cambiantes demandas del mercado.

Lo que a veces olvidamos es que todo este cambio se origina en las mentes de los seres humanos. La disrupción no solo nos está sucediendo a nosotros: somos la fuerza detrás de ella. Si las personas no son creativas y trabajan de forma disruptiva, las empresas y las tecnologías tampoco van a cambiar ni a perdurar.

Lo que a veces olvidamos es que todo este cambio se origina en las mentes de los seres humanos. La disrupción no solo nos está sucediendo a nosotros: somos la fuerza detrás de ella.

 

Las personas son el punto de partida para nuevas ideas y estamos programados de manera innata para el cambio. Ese aspecto de nuestra humanidad debe ser reconocido y nutrido en el lugar de trabajo. Tenemos que estar motivándonos a nosotros mismos, agitando las cosas profesionalmente, constantemente o nosotros también podemos quedar obsoletos.

Seremos superados por personas más ágiles y ambiciosas: “disrupt or be disrupted”, al igual que las nuevas tecnologías.

La persona como unidad clave de la innovación

Los líderes deben preocuparse más por el perfil de los empleados que por el P&L trimestral. El alto compromiso impulsa la productividad y la rentabilidad, y a su vez, la desconexión lleva a la decadencia.

Las personas, no las empresas, son la unidad básica de la innovación y la disrupción; los cerebros humanos son los instrumentos de la creación. Les gusta aprender, pensar, participar en la resolución de problemas y el desafío. Sin una estrategia para el desarrollo del talento es una cuestión de suerte si somos lo suficientemente creativos como para competir.

Los líderes deben preocuparse más por el perfil de los empleados que por el P&L trimestral. El alto compromiso impulsa la productividad y la rentabilidad, y a su vez, la desconexión lleva a la decadencia.

 

El papel del líder en la disrupción

Los líderes necesitan fomentar ambientes de trabajo que brinden oportunidades de aprendizaje y nuevos roles desafiantes internamente. Hay una tendencia a querer mantener empleados productivos, pero en la mayoría de los casos las personas se aburrirán y dejarán de serlo. La mayoría no se mantiene feliz haciendo las mismas cosas una y otra vez, sin importar cuán capaces sean.

Los empleados valiosos se escapan a otras compañías cuando ya no encuentran satisfacción y crecimiento en el trabajo que hacen. Debemos tener conversaciones abiertas sobre los próximos pasos profesionales para todos los empleados con talento. Premiemos a los líderes que se centran en el desarrollo del talento y actuemos en la realidad de que el sacrificio de la comodidad a corto plazo conduce a una ganancia a largo plazo.

Sin personas disruptivas, no conseguiremos que nuestras empresas se adapten a los grandes retos de la revolución tecnológica que estamos viviendo.

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