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Cambio climático e irresponsabilidad

Los efectos están siendo y van a ser devastadores, con impactos que van desde decenas de miles de muertos a cientos de billones de dólares en daños.

Por Enrique Dans, Profesor en Sistemas de Información en el IE Business School

La National Climate Assessment (NCA) norteamericana publica un informe sobre el impacto, los riesgos y la adaptación de los Estados Unidos al cambio climático, y concluye, contradiciendo radicalmente la opinión del presidente de Estados UNidos, que los efectos están siendo y van a ser devastadores, con impactos que van desde decenas de miles de muertos a cientos de billones de dólares en daños. ¿Cuál es la reacción de la administración Trump ante el informe? Sencillamente, publicarlo en pleno Black Friday, la cita comercial más importante del año, para intentar que pase desapercibido. Mientras el informe revela de manera evidente el cada vez más elevado coste de no hacer nada, Donald Trump sigue proponiendo exactamente eso: no hacer nada.

Reportes de este tipo van a seguir proliferando a medida que los científicos consiguen unir los puntos del fenómeno global que estamos viviendo: entender que la intensificación de huracanes, olas de calor, incendios e inundaciones que está asolando el planeta no es una casualidad ni un fruto de la mala suerte, sino el resultado de una auténtica catástrofe climática. Las cadenas montañosas del oeste del país retienen menos nieve durante todo el año, y amenazan el suministro de agua de sus cuencas. Los arrecifes de coral en Caribe, Hawai, Florida y los territorios del Pacífico sufren un blanqueo cada vez más marcado, amenazando gravemente los ecosistemas que cobijan. Los incendios forestales devoran áreas cada vez más grandes en temporadas de incendios que se alargan cada vez más. Alaska, el único estado ártico del país, experimenta un asombroso ritmo de calentamiento que supone un cambio drástico de su ecosistema, con deshielo tanto de sus costas como de las tundras de permafrost.

El informe, de 1,600 páginas, es el resultado de la colaboración de trece agencias federales: más de mil personas, incluyendo trescientos científicos destacados en el tema. No es un informe para tomárselo a la ligera ni para tildarlo de alarmista, salvo que se sea un completo irresponsable, un imbécil, o ambas cosas a la vez.

La magnitud del problema exige la creación de un consenso amplio para poner en marcha acciones inmediatas. Inmediatas quiere decir ahora, no en el año 2040.

La magnitud del problema exige la creación de un consenso amplio para poner en marcha acciones inmediatas. Inmediatas quiere decir ahora, no en el año 2040. Con las acciones adecuadas, aún podemos provocar efectos tangibles que mejoren la situación: a medida que dejamos pasar el tiempo, los efectos son cada vez más inabarcables y el coste, cada vez más elevado. No tomar acciones inmediatas implicará que los efectos se hagan cada vez más intensos y más difíciles o imposibles de paliar.

Entender esto, y dejar de alegar excusas para no hacer nada, resulta cada vez más importante: no hablamos de largo plazo ni de supuesto problemas para nuestros nietos, sino de efectos que todos vamos a presenciar. Mientras muchos irresponsables intentan mirar hacia otro lado o criticar a los expertos con excusas, con argumentos insostenibles o directamente con mentiras, la gran verdad es que estamos hablando de los elementos de una catástrofe que ya está teniendo lugar, y que va a ser cada vez más grave.


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