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Gigantes empresariales están escindiendo líneas de negocios y dividiéndose a un ritmo récord, conforme su tamaño es considerado un factor negativo para los inversionistas preocupados por la feroz competencia y la desaceleración del crecimiento.

Dicen David Benoit, Theo Francis y James R. Hagerty en The Wall Street Journal.

“Grande” por mucho tiempo fue sinónimo de “mejor” en el sector empresarial estadounidense, tanto para los presidentes ejecutivos que expandían sus compañías como para los inversionistas que buscaban protección de la volatilidad en los mercados. Hoy en día, sin embargo, el sol no brilla sobre los que levantan imperios. Los inversionistas ejercen presión para que las empresas se desprendan de segmentos de lento crecimiento y enfoquen sus esfuerzos en operaciones más prometedoras.

Hewlett-Packard Co., que ayudó a forjar el negocio de las computadoras, se está alejando de las PC. PepsiCo Inc. está bajo presión para que separe sus divisiones de bebidas y snacks. Incluso General Electric Co., el conglomerado por excelencia, enfrenta un insistente argumento de un destacado analista de Wall Street de que no tiene sentido estar vendiendo escáneres de tomografía computarizada a la par de plantas eléctricas, motores de aviones y locomotoras.

Otros conglomerados han sido levantados y desmantelados antes, pero la nueva ofensiva es inusualmente fuerte y es comandada por fondos de cobertura activistas que han amasado US$111.000 millones para invertir, según la firma de investigación HFR. Su poderío financiero les permite ir detrás de presas cada vez más grandes.

En lo que va del año, corporaciones de todo el mundo han vendido o escindido subsidiarias o líneas de negocios por un valor de US$1,6 billones, apenas por debajo del récord de 2007, según la firma de datos Dealogic. Algunas empresas se mueven en la dirección opuesta, como AT&T Inc. y su pacto de US$49.000 millones para comprar el operador de televisión satelital DirecTV. Aun así, la presión ha cambiado el tono de las conversaciones en las juntas, donde directores y ejecutivos analizan al detalle sus portafolios de negocios.

El fondo de cobertura activista Trian Fund Management LP, que ha presionado con éxito por la separación de empresas tan diversas como Kraft, Wendy’s e Ingersoll Rand PLC, sostiene que las compañías ahora tienen que ganarse el privilegio de ser un conglomerado. Su punto es que la diversificación en raras ocasiones es rentable, un argumento que ha planteado a Pepsi y el gigante químico DuPont Co.

Ambas empresas se resisten a la separación que pide Trian, si bien DuPont ha anunciado un plan para escindir una división que genera cerca de 20% de sus ingresos.

La posición de Trian es respaldada por datos. Las acciones de los grupos estadounidenses han tenido en promedio un desempeño 11,4% menor que el de sus rivales más enfocados entre 2000 y 2010, según un estudio de Anil Shivdasani, profesor de finanzas de la Escuela de Negocios Kenan-Flagler, de la Universidad de Carolina del Norte. Los títulos de firmas que realizaron escisiones superaron a los de sus pares en 6% en los tres meses alrededor del anuncio. Shivdasani dice que las cifras se mantenían similares hasta el final de 2013.

La acción de H-P subió 4,7% el lunes tras revelar que se dividirá en dos firmas, una que incluirá sus negocios de computadoras personales e impresoras, y otra que venderá servidores, equipos de almacenamiento de datos, software, consultoría y otros servicios tecnológicos para empresas. La primera, que se llamará HP Inc., generará efectivo para retornar a los inversionistas. Por su parte, Hewlett-Packard Enterprise, que será dirigida por la presidenta ejecutiva Meg Whitman, se enfocará en el crecimiento a través de un ritmo más rápido de inversión en nuevos productos y adquisiciones.

Ese tipo de división es típica en las reorganizaciones. Gannett Co. y News Corp, empresa matriz de The Wall Street Journal, tomaron decisiones similares al escindir sus negocios de publicación impresa de sus segmentos de televisión y cine, de mayor crecimiento.

Un clásico ejemplo involucra a Philip Morris, que en 1988 adquirió la empresa de alimentos Kraft Foods en busca de diversificarse. No obstante, la tabacalera, que ahora se llama Altria Group Inc., escindió Kraft a los accionistas en 2007 y un año después se desprendió de sus operaciones internacionales como Philip Morris International. En 2012, Kraft separó sus operaciones globales de snacks, de mayor crecimiento, bautizando la empresa como Mondelez International Inc. Hoy, Altria y su progenie tienen una capitalización bursátil combinada de US$315.000 millones, un aumento de 71% desde 2007, antes de la escisión de Kraft. En contraste, el índice S&P 500 ha avanzado 38,5% durante este lapso.

Una gran empresa que por largo tiempo ha desafiado la tendencia es 3M Co., que produce adhesivos, revestimientos y la cinta Scotch que tienen miles de aplicaciones industriales y caseras.

La pregunta de si 3M debería dividirse casi nunca se plantea en las conversaciones con los inversionistas, en parte porque la empresa ha sido un consistente generador de ganancias, dice Jeffrey Sprague, socio gerente de Vertical Research Partners. 3M ha aumentado sus dividendos durante 56 años consecutivos. “Es difícil plantear un argumento de que se necesita cualquier tipo de cirugía radical”, señala.

GE es otro defensor del modelo. Su presidente ejecutivo, Jeffrey Immelt, afirma que el grupo tiene la capacidad de distribuir la riqueza de sus operaciones de investigación y desarrollo a varios negocios, como utilizar avances tecnológicos similares y mejorar la eficiencia de sus motores de aviones, turbinas eléctricas y locomotoras.

Aun así, GE ha atendido el descontento de los inversionistas y al adormecido precio de su acción desprendiéndose de negocios “no esenciales”. En los últimos años, vendió NBC Universal, llegó a un acuerdo para retirarse del mercado de electrodomésticos y sacó a bolsa las operaciones de finanzas minoristas de GE Capital. La acción de GE está estancada en unos US$25, 10% a la baja este año, y algunos en Wall Street piden medidas más enérgicas. Scott Davis, analista de Barclays Capital, dijo hace poco que los inversionistas quieren que GE escinda su negocio de salud de US$18.000 millones y que el grupo debería evaluar esa opción. Pero el lunes GE anunció un nuevo jefe de esa división e Immelt reiteró que era una parte central de la compañía.

Investigadores de finanzas dicen que los inversionistas suelen imponer una “multa de diversificación” sobre las firmas que intentan hacer demasiado. El anuncio de una escisión usualmente impulsa la acción de la casa matriz en 3,3% sobre los retornos del mercado, según un análisis de los profesores B. Espen Eckbo, de la Universidad de Dartmouth, y Karin S. Thorburn, de la Escuela de Economía de Noruega.

A largo plazo, los resultados son menos claros. En 166 escisiones desde 1980 en las que una casa matriz con ingresos de US$1.000 millones o más vendió una división a través de una salida a bolsa, los retornos han sido equivalentes a los del mercado, dice Jay Ritter, profesor de finanzas de la Universidad de Florida. La tendencia es buena para los bancos de inversión. Según Dealogic, las separaciones les han dejado US$9.400 millones en comisiones este año.

Bob Tita, Dana Mattioli y Ted Mann contribuyeron a este artículo.

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