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Algo extraño está ocurriendo en la capital de la industria de la tecnología: a Silicon Valley le está empezando a agradar Microsoft, señala Shira Ovide en The Wall Street Journal.
Este sentimiento ha sido poco común en la zona de la bahía de San Francisco y en otros centros de startups, en donde durante muchos años muchos expertos tecnológicos ignoraron a Microsoft como una empresa del pasado o la esquivaron por el temor de que la compañía reviviría su antigua táctica de destrozar a rivales más pequeños.

Ahora, Microsoft está luciendo como la reina del baile. Las startups y empresas de capital de riesgo se mantienen en contacto frecuente con los ejecutivos de Microsoft, colaboran para asegurarse que sus propios productos funcionen sin trabas con los de Microsoft y celebran el éxito de la empresa.

El motivo principal: Satya Nadella, que el miércoles cumplió su primer año como presidente ejecutivo de Microsoft. En el último año, Nadella ha cautivado a Silicon Valley mediante una energética diplomacia personal.

Microsoft, con sede en Redmond, Washington, antes aplastaba o absorbía tecnologías emergentes que no se originaban dentro de sus instalaciones. Esa postura funcionaba cuando el software operativo Windows de la empresa definía la computación. Pero el mundo de la tecnología ya no es tan homogéneo. Los consumidores, los desarrolladores de software y los compradores de tecnología corporativa ahora emplean una mezcla de tecnologías de distintas fuentes, y esperan que todo funcione sin interrupciones. Microsoft tiene que subirse a bordo, o quedarse atrás.

Nadella ha fomentado una nueva disposición por aprender de y trabajar con organismos externos. Se ha reunido con startups, concertado acuerdos con competidores, abierto las puertas a alternativas gratuitas a los productos de Microsoft y comprado tecnologías para colocar a Microsoft en un puesto más competitivo frente a rivales como Google, Amazon.com y docenas de ambiciosos diseñadores de aplicaciones. Dentro de la compañía, ha predicado el evangelio de aprender de otras firmas y promocionado una cultura en la que las tecnologías desarrolladas en otros lugares no son consideradas enemigas automáticamente.

“Bajo el liderazgo de Satya Nadella, la compañía ha cambiado dramáticamente no solo su discurso, sino también su rumbo”, afirmó el presidente ejecutivo de Box Inc. Aaron Levie, cuyo sistema para compartir documentos compite con los servicios SharePoint y OneDrive de Microsoft. “Este es un caso práctico sobre la reinvención corporativa”.

En algunos segmentos del mundo tecnológico, Microsoft sigue teniendo poca importancia. Los creadores de populares aplicaciones móviles de iPhone y Android como Snapchat, Pinterest concluyen que no vale la pena hacer una versión para el Windows Phone, utilizado en solo 3% de los smartphones nuevos en todo el mundo. Bajo el liderazgo de Nadella, Microsoft ha seguido perdiendo cuota de mercado de móviles.

Sin embargo, las acciones de la empresa han aumentado 29% desde el día en que Ballmer anunció su jubilación en agosto de 2013. Las acciones en noviembre llegaron a un punto máximo de US$ 50,04, el punto más alto desde 2000, antes de debilitarse un poco recientemente.

Además, la perdida de la posición de Microsoft como innovador computacional le ha costado influencia entre los programadores jóvenes, particularmente a consecuencia de los pasos en falso que rodearon a Windows 8.

La startup de San Francisco Slack Technologies Inc., que produce una herramienta de comunicación al estilo de redes sociales para la oficina, ha batallado para encontrar desarrolladores cualificados que les interese desarrollar software para Windows, apuntó el presidente ejecutivo Stewart Butterfield.

A diferencia de su predecesor inmediato, Nadella se ha esforzado por elevar el perfil de la empresa entre los ingenieros emergentes. Madrona Venture Group, LLTP +44.52% una firma de Seattle que invierte en empresas jóvenes de tecnología, llevó a cabo una sesión el verano pasado para cerca de 12 ejecutivos de startups para socializar con representantes de Microsoft como Scott Guthrie, uno de los subalternos de mayor confianza de Nadella, e informarlos sobre sus empresas y sobre cómo podrían trabajar más estrechamente con Microsoft.

“Intentamos realizar este tipo de sesiones durante la era de Ballmer, pero no pudimos superar la burocracia”, dijo Matt McIlwain, un socio de Madrona.

El mismo Ballmer ha dicho que un nuevo rostro en la cabeza de Microsoft le dio a Microsoft la oportunidad de reiniciar sus relaciones con empresas de tecnología más jóvenes. “Bill (Gates) y yo teníamos un cierto tipo de reputación”, apuntó Ballmer en una conferencia de tecnología de The Wall Street Journal en octubre. “Satya tiene la oportunidad de formar un nueva relación con el resto de lo que calificaría de la industria de creadores que construyen esta esfera tecnológica, y creo que eso será algo bueno y positivo para Microsoft”.