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Un celular es 100.000 veces más potente que las computadoras que llevaron al Apolo 11 a la Luna

Un informe preparado por el Diario Clarin de Argentina, con distintas agencias noticiosas, destaca como las computadoras involucradas en el viaje espacial del Apolo 11 hoy tienen la misma capacidad de procesamiento que un dispositivo móvil.

El viaje de Neil Armstrong y Edwin Aldrin a la superficie de la Luna en 1969 supuso un momento histórico para la Humanidad, pero también un hito científico y tecnológico: casi todo hubo que descubrirlo, desarrollarlo y probarlo en una misión que tuvo, entre sus claves, la miniaturización de sus componentes.

Un simple smartphone, por ejemplo, cuenta con 100.000 veces más poder de procesamiento que el AGC utilizado en el Apolo 11. Y todo para reemplazar la foto de perfil en una red social.

El Apolo 11 de la NASA contenía la tecnología más avanzada que en esos momentos era posible construir. Si bien los avances actuales no son comparables con los de hace 50 años, conceptualmente no hay muchas diferencias.

En aquel entonces se inventaron cosas que siguen siendo casi iguales, como conseguir establecer con precisión dónde estaba situada la nave o asegurar las comunicaciones a larga distancia.

Pero si Armstrong, Aldrin y Michael Collins -quien se quedó orbitando la Luna en el módulo de comando- podían mandar algunos datos de telemetría y una señal de vídeo mala con poca resolución y en blanco y negro, “ahora se pueden enviar miles de imágenes de muy alta resolución en pocos segundos”.

El Apollo Guidance Computer (AGC) fue un equipo diseñado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y construido por la contratista Raytheon, actualmente uno de los nombres más importantes en el terreno de defensa. El AGC fue instalado en los Módulos de Mando y Lunar y se caracterizó por ser uno de los primeros computadores basados en circuitos integrados. El procesador tenía una frecuencia de 1.024 Hz y memoria de 2048 palabras (RAM) y 36.864 (ROM). Eso permitió que las computadoras pudieran ser embarcadas.

Todo ese poder estaba almacenado en una placa que pesaba 30 kilogramos y consumía 55 Watts. Los astronautas utilizaban el computador por medio de una interfaz DSKY (teclado y pantalla) con botones que se encendían de modo sistemático. Las instrucciones se registraban en pares usando verbos y nombres; el verbo determinaba el tipo de acción a seguir mientras que el nombre definía que clase de datos se verían afectados.

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Y es que, aunque cualquier celular hoy es muchísimo más potente que el del Apolo 11, la investigación de entonces permitió desarrollar máquinas con componentes de estado sólido que eran mucho más pequeños que las válvulas, la tecnología electrónica usada hasta ese momento en computadoras y en los sistemas de comunicación.

Pero el AGC no era el único equipo destinado para la misión, el Goddard Space Flight Center, lugar donde se comandó la misión, contaba con mainframes IBM System/360 para establecer comunicación con la nave espacial. Este sistema marcó un hito en su momento para la compañía estadounidense, ya que permitía que varios computadoras trabajaran en paralelo.

El precio de estos sistemas podían llegar hasta los USD $5,5 millones pero era lo único que podía manejar la cantidad de información que se necesitaba para la misión espacial.

Actualmente, la tecnología supero ampliamente a estas dos computadoras que la NASA utilizó para que Armstrong, Aldrin y Michael Collins llegaran a la Luna. Un simple smartphone, por ejemplo, cuenta con 100.000 veces más poder de procesamiento que el AGC. Y todo para reemplazar la foto de perfil en una red social.

Con información de EFE y agencias

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