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Mientras el resto del sector automovilístico europeo lucha desesperadamente por recuperarse, la industria británica del automóvil vive un auténtico renacimiento y sus ventas no han dejado de crecer en los últimos 18 meses.
La industria ha llevado cientos de millones de libras a regiones afectadas por la recesión. El último anuncio llegó cuando Jaguar Land Rover (JLR) anunció que invertirá unos 2,350 millones de dólares más en el Reino Unido y que creará 1,700 empleos directos en su fábrica de Solihull, en el centro de Inglaterra, en una zona que ha sufrido una fuerte desindustrialización.

En el Perú, la marca de origen inglés se sumará a la línea de Manasa, que opera Automotores Gildemeister y que en nuestro país ya importa Volvo, Range Rover, Ford y Mini Cooper.
Desde 2011, esta empresa originaria del Reino Unido y que actualmente pertenece al grupo indio Tata Motors, anunció la creación de cerca de 11,000 empleos directos y 24,000 empleos indirectos, entre sus suministradores.
Otros constructores, como Nissan, Toyota y BMW, inyectan todavía más dinero en innovaciones de alta tecnología para autos de alta gama.
La buena salud de la que goza el automóvil de alta gama también ha beneficiado a Rolls-Royce (grupo BMW). En 2012, y por tercer año consecutivo, batió el récord de ventas desde su creación, hace 108 años, con 3,575 ejemplares vendidos.
 El director del Automotores Gildemeister, Emilio Rodríguez Larraín indicó que en el Perú aún hay espacio para crecer en el mercado de vehículos de lujo. “Acá se venden autos de BMW, Porsche, Mercedes por encima de los 100 mil dólares. “Jaguar es una marca premium y hay gente que tiene recursos para pagarla”.