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El enfriamiento de la economía china y la agitación en su mercado bursátil han socavado el interés en las acciones de mercados emergentes. India, sin embargo, sigue siendo favorecida por muchos inversionistas en un mundo emergente cada vez más débil, a pesar de haber registrado grandes salidas de capital en el último mes, señalan Shefali Anand en Mumbai y Carolyn Cui en un artículo de The Wall Street Journal.

INDIA-PAIS-PARA-EMERGENTES

“Si mira los cuatro barómetros clave de los mercados emergentes —Brasil, Rusia, India y China— India sería de lejos el predilecto de esos cuatro”, dice Sam Le Cornu, quien supervisa unos US$3.000 millones en renta variable asiática en Macquarie Investment Management. “Recientemente hemos comprado más en India”.

Se estima que la economía de India crecerá más que las de sus pares del llamado grupo de los BRIC, los países que hasta no hace mucho fueron vistos como los motores del crecimiento global. Los desequilibrios comerciales que alguna vez paralizaron a India se están reduciendo y la moneda y las acciones del país han perdido menos en la reciente venta generalizada que las de los países que han apostado su crecimiento al suministro de materias primas a China.

A diferencia de Brasil y Rusia, exportadores petroleros que se han visto afectados tanto por la desaceleración de la economía china como por la caída de los ingresos del crudo, India se beneficia de los menores precios porque es un gran importador de petróleo y otras materias primas.
Ajay Krishnan, gestor principal de cartera del fondo Wasatch Emerging Markets Select, dice que ha aumentado sustancialmente su ponderación en India porque es donde ve “más oportunidades”.

Hay sólo unos pocos mercados emergentes —India, México y Filipinas— donde los fundamentos económicos siguen siendo “razonablemente sólidos”, señala Krishnan, que atribuye las recientes salidas de capital de India a una retirada indiscriminada de todos los mercados emergentes.
El Fondo Monetario Internacional prevé que la economía de India crezca a una tasa de 7,5% en el año financiero que termina el 31 de marzo de 2016, superando el crecimiento de China por primera vez en más de una década. Se estima que la economía de China se expandirá 6,8% en 2015, mientras que Brasil y Rusia se contraerían 1,5% y 3,4%, respectivamente, de acuerdo con el FMI.

Entre tanto, este año la rupia india ha perdido 5,8% frente al dólar, mientras que el real ha descendido 31% y el rublo ha retrocedido 13%. El yuan se ha depreciado 2,6%, pero la divisa ha sido apuntalada por el gobierno a pesar de una devaluación el 11 de agosto, el ajuste más importante desde 1994.

Las acciones también muestran una perspectiva menos dolorosa para India.
El índice S&P BSE Sensex de ese país ha caído 8% desde el comienzo de junio. Las bolsas de China empezaron a tambalearse a mediados de junio conforme los inversionistas locales se mostraban preocupados por los altos niveles de deuda del país y sus perspectivas de crecimiento. El Índice Compuesto de Shanghai perdió cerca de 30% desde el inicio de junio hasta el miércoles, mientras que el Índice Hang Seng de Hong Kong, en cuya bolsa los extranjeros pueden invertir libremente, retrocedió 22% durante ese período. El mercado bursátil de Brasil descendió aproximadamente 10%.

Los inversionistas se han decepcionado de la economía de India y el ritmo de las reformas desde que el gobierno de Narendra Modi llegó al poder en mayo de 2014. En anticipación a un crecimiento más vigoroso y reformas, el Sensex había ganado cerca de 30% en 2014, lo que lo convirtió en uno de los mercados de mejor desempeño en el mundo ese año.

Aunque el Producto Interno Bruto de India creció a una tasa interanual de 7% en el segundo trimestre, frente a 5,7% en el mismo período de 2014, los analistas atribuyeron el alza en parte a un cambio en la forma en la que se calculan los datos. Las ganancias de las empresas a duras penas han aumentado y ahora analistas dicen que podría pasar un año o más antes de que las utilidades repunten sustancialmente.

La salida de fondos de India el mes pasado, que superó incluso la de Brasil, un país que enfrenta más desafíos fiscales y económicos, refleja en parte esa decepción.

Brasil registró una salida de capitales de US$940 millones en el mercado de acciones, según el Instituto de Finanzas Internacionales. Sudáfrica, otro gran mercado emergente, registró un ingreso neto de US$190 millones en agosto. Esos datos no están disponibles para China ni Rusia, dice el IFI.

Hasta cierto punto, sin embargo, India salió perjudicada debido a su propia popularidad. Cuando los inversionistas globales quieren reducir sus inversiones riesgosas, suelen vender las acciones más líquidas y que hayan tenido un buen desempeño. “Hubo cierto reequilibrio y algunas tomas de ganancias debido a la corrida que se vio en el mercado bursátil indio”, dice Bejoy Das Gupta, economista jefe para la región Asia-Pacífico en el IFI.

UBS Wealth Management, que tiene más de US$1 billón en activos bajo administración, redujo recientemente su ponderación en India, pero aún posee más acciones indias que el índice de referencia de mercados emergentes de MSCI.

“Creemos que la recuperación será gradual”, dice Soledad López, estratega de mercados emergentes en UBS. La analista, empero, cree que los menores precios del crudo le darán al banco central de India margen para reducir las tasas de interés e impulsar el crecimiento.