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La llegada al mercado laboral de una nueva generación con mayores expectativas acerca del rol social de las empresas obliga a éstas a asumir su nuevo papel y a conectar su propósito con los valores y aspiraciones de la sociedad y de los perfiles que desea captar, como clave para ofrecer un proyecto ilusionante que atraiga y retenga al mejor talento, destaca un informe del newsletter Whiplash.

Atraer y retener al talento adecuado es una de las claves en la gestión empresarial en el escenario actual. La incorporación de los Millennials al mercado laboral – con expectativas y valores diferentes a los de sus predecesores–, así como la exposición continua de las organizaciones a través de las redes sociales e Internet, han provocado un incremento de la sensibilidad hacia el employer branding y hacia la gestión de intangibles.

El employer branding, técnica mediante la cual las organizaciones promueven y posicionan su marca entre sus potenciales candidatos, ofrece diversas estrategias para retener y captar el talento. Éstas pretenden alinear la cultura y los valores de la organización con el perfil del profesional que quieren atraer, partiendo de la gestión de una fracción de los intangibles de la empresa que se materializa en lo que ésta hace, cómo lo hace y cómo lo comunica a sus diversos stakeholders, incluyendo a los potenciales candidatos que formarán parte de la plantilla.

La cultura y los valores, al igual que la identidad corporativa, nacen del porqué de la organización, de su propósito vital. El profundo sentido de la misión, alineado con las acciones y la comunicación de la empresa, así como con las expectativas de sus potenciales talentos, debe constituir un proyecto ilusionante del cual querer formar parte.

En este sentido la encuesta Millennials Survey 2017 de Deloitte es reveladora en cuanto a la importancia que tiene para esta nueva generación estar satisfechos con el propósito de su empresa y compartir sus valores a la hora de decidir entre quedarse donde están o buscar otro empleo. Como señala Christopher Smith en su artículo “El tercer cliente”, incluido en el estudio “En busca del alma de las organizaciones“: “Las perspectivas de los jóvenes que se están incorporando al mercado laboral también han evolucionado. Siendo importante, como siempre, la remuneración, vemos como cada vez más los jóvenes se sienten atraídos por las empresas que les ofrecen un proyecto de realización personal (…)”.

Por otra parte, apunta el estudio de Deloitte, aquellos Millennials que tuvieron la oportunidad de contribuir a causas benéficas en sus lugares de trabajo son más optimistas ante la situación social y tienen una opinión más positiva del comportamiento empresarial. Todo esto forma parte de un cambio estructural en los valores y paradigmas de la sociedad que ha dado lugar a una nueva tipología de cliente que Christopher Smith define, en el artículo citado, como el “cliente social”.

Este cambio estructural obliga a las empresas a asumir su rol social y a conectar su propósito con las aspiraciones de la sociedad para enarbolarlo como el mejor incentivo para atraer, captar y retener a tanto clientes como talento.

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