Imagina a Rodrigo. Tiene 34 años, vive en Lima, y hace un mes adoptó un gato. Necesita saber qué alimento comprarle, dónde conseguirlo y en qué tienda confiar.
Hace tres años, Rodrigo hubiera abierto Google, escrito «tienda de mascotas premium Lima» y comparado diez pestañas abiertas.
Hoy, Rodrigo abre ChatGPT y escribe: «¿Cuál es la mejor tienda de mascotas premium en Lima y por qué?»
Recibe una respuesta directa. Una recomendación. Un nombre. Y ya no necesita abrir una sola pestaña más.
Esto no es una anécdota. Es el comportamiento de cientos de millones de personas, y los números —cada vez más numerosos, y cada vez más contundentes— lo confirman.
La migración de Google hacia la IA ya empezó, y la evidencia deja de ser anecdótica para convertirse en una tendencia medible, sostenida y creciente en prácticamente todas las categorías de consumo y de negocio.
La migración ya no es una teoría, es data dura
En 2026, ya no hablamos de «si» la IA le está quitando terreno a Google. Hablamos de cuánto, y de qué tan rápido. El 37% de los consumidores ahora empieza sus búsquedas en herramientas de IA en lugar de Google, según Search Engine Land. En cuestión de meses, el tráfico de referencia desde ChatGPT hacia sitios web creció 206% solo entre enero de 2025 y enero de 2026.
Según el análisis de la firma First Page Sage citado por QuickSEO, Google concentra hoy alrededor del 80% de todas las consultas digitales, ChatGPT ya llega al 17%, y el resto se reparte entre otras plataformas de IA y buscadores alternativos. La firma Graphite corrobora ese rango de forma independiente y añade un dato aún más específico: ChatGPT ya representa el 20% del tráfico relacionado con búsquedas a nivel mundial, y el 12% en Estados Unidos.
Lo interesante no es solo que la IA le esté quitando una porción a Google. Es que el pastel completo está creciendo: el uso total de búsqueda —motores tradicionales más asistentes de IA combinados— ha crecido 26% a nivel global y 16% en Estados Unidos. Google no se está muriendo. Está compartiendo el escenario con un actor que hace cinco años no existía, y que hoy ya mueve 900 millones de usuarios activos semanales y 2,500 millones de consultas diarias.
Pero el dato que más debería importarte como marca es otro: 7 de cada 10 consultas que los usuarios le hacen a ChatGPT no tienen un equivalente directo en una búsqueda de Google, según un estudio de Semrush. La gente no está haciendo lo mismo de antes en otro lugar. Está preguntando cosas distintas, de forma distinta —comparando marcas, pidiendo opiniones, buscando confianza— y la IA se las está respondiendo sin que tu marca esté necesariamente en esa respuesta.
No es solo tráfico: es intención de compra
Aquí es donde la historia deja de ser una curiosidad tecnológica y se convierte en un problema —u oportunidad— de negocio real.
Un estudio de NIQ publicado en 2026 encontró que el 42% de los consumidores estadounidenses utilizó alguna herramienta de inteligencia artificial durante una compra en el mes anterior. IBM, en un trabajo conjunto con la National Retail Federation que encuestó a más de 18,000 consumidores en 23 países, llegó a una cifra similar: el 45% de los compradores ya usa IA en alguna parte de su recorrido de compra —41% para investigar productos, 33% para interpretar reseñas y 31% para encontrar descuentos.
El tráfico lo confirma. Adobe registró un crecimiento interanual de 393% en las visitas enviadas desde plataformas de IA hacia sitios de retail estadounidenses durante el primer trimestre de 2026. Y según el propio reporte de Adobe sobre tendencias digitales, casi la mitad de los consumidores (49%) afirma que usaría la IA para buscar recomendaciones personalizadas de productos, y uno de cada cuatro clientes ya recurre a plataformas con tecnología de IA como su recurso principal para investigar, decidir o encontrar recomendaciones —por encima de las visitas a las webs de marca o a las reseñas online.
Este cambio ya golpea a jugadores tan grandes como Walmart: ChatGPT representó el 20% de los clics de referencia hacia Walmart en agosto de 2025, frente al 15% del mes anterior, según datos de Similarweb citados por BCG. Si le está pasando a Walmart, no hay marca —por más pequeña o especializada que sea— que esté exenta.
El nuevo filtro de confianza y reputación
Aquí llegamos al corazón del asunto para cualquier empresa que se preocupe por su reputación de marca.
Un estudio del National Bureau of Economic Research, realizado con datos internos de OpenAI, reveló que casi la mitad del uso total de ChatGPT (49%) es simplemente «preguntar» —pedir orientación, comparar opciones, tomar una decisión— y que la búsqueda pura de información pasó del 14% al 24% en solo un año. Traducido a lenguaje de negocio: cuando un cliente potencial pregunta «¿cuál es la mejor marca de alimento premium para perros?» o «¿esta empresa tiene buena reputación?», ya no está leyendo tu página web. Está leyendo lo que la IA decide decir sobre ti.
Y la gente confía en esa respuesta más de lo que muchas marcas asumen. Un estudio realizado en España con más de 160 millones de datos analizados entre enero de 2025 y febrero de 2026 encontró que dos de cada tres consumidores ya usan la inteligencia artificial para decidir qué marcas comprar, y el 66% la utiliza específicamente para informarse sobre productos y marcas antes de comprar.
Pero esta confianza tiene una condición innegociable: la transparencia. El mismo estudio encontró que el 88% de los consumidores abandonaría una marca si detecta el uso oculto de IA en reseñas o testimonios. Gartner refuerza esta idea desde otro ángulo: en una encuesta de octubre de 2025, la mitad de los consumidores estadounidenses afirmó que preferiría comprarle a empresas que no usen IA generativa en sus mensajes o publicidad, y el 68% duda habitualmente de si el contenido que consume en internet es real. El mensaje para las marcas no es «evita la IA»: es «sé honesto sobre cómo la usas, y asegúrate de que lo que la IA dice de ti sea preciso».
Semrush aporta otro matiz clave sobre cómo se comporta realmente el consumidor: no delega ciegamente en la IA, sino que la usa como filtro inicial. El 47% de los consumidores usa la IA para armar una lista de opciones preseleccionadas y luego recurre a Google para revisar precios o reseñas; el 40% investiga con IA pero compra en otro canal; y el 39% recibe una recomendación de la IA y luego compra directamente en una plataforma como Amazon. Es decir: la IA ya decide quién entra en la conversación de compra, aunque el cierre todavía ocurra en otro lugar. Si tu marca no está en esa preselección inicial, nunca llegas a competir por la venta final.
El terreno se mueve también en B2B
Este fenómeno no es exclusivo del consumidor final. En el mundo B2B la tendencia es igual de clara. Datos de Gartner de marzo de 2026 muestran que el 67% de los compradores B2B ahora prefiere una experiencia de compra sin intervención de representantes de ventas, frente al 61% de la encuesta anterior, y recurre a la IA como su principal herramienta de investigación independiente. Forrester, por su parte, calcula que el tráfico generado por IA en el sector B2B representa hoy entre el 2% y el 6% del tráfico orgánico total, con un crecimiento anual superior al 40%.
Lo que esto significa para tu marca
La pregunta ya no es «¿debo estar en Google?». Es: ¿qué está diciendo la IA sobre mi marca cuando alguien pregunta por ella?
Si la respuesta es «no lo sé» o «nada, porque nunca hemos trabajado eso», tu marca es invisible en la conversación más importante que están teniendo tus clientes con la tecnología en este momento. Y como muestran los datos de Semrush citados arriba, esa invisibilidad no es neutral: significa quedar fuera de la lista de opciones antes de que el cliente llegue siquiera a comparar precios.
La migración de Google hacia la IA ya empezó, y la evidencia deja de ser anecdótica para convertirse en una tendencia medible, sostenida y creciente en prácticamente todas las categorías de consumo y de negocio. La pregunta es si tu marca va a estar presente en esa conversación, o si va a quedarse esperando a que alguien haga clic en un enlace que, cada trimestre que pasa, menos personas van a abrir.







