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Laurie Santos es la responsable del curso Psicología y buena vida, que se ha convertido en el más popular de los impartidos en la Universidad de Yale, destaca Eduardo Bravo en Yorokobu.

A lo largo de sus tres siglos de historia, ningún profesor, ni siquiera Harold Bloom, Ian Shapiro o Herbert Scarf, ha conseguido que más de 1.200 alumnos se matriculasen en un curso. En otras palabras, uno de cada cuatro alumnos matriculados eligió el curso de Santos.

Esta alta demanda demuestra que o bien la felicidad es una maría o es un tema que importa a todo el mundo. Laurie Santos está convencida de que es el interés de los alumnos por el tema y no la facilidad para aprobar la causa de tan alta demanda. Algo a lo que también ha contribuido el enfoque de esta profesora.

Santos aborda la felicidad no desde un punto de vista romántico o naif. Para ella, la felicidad va mucho más allá de frases hechas, mensajes con corazones o tazas de desayuno con mensajes de autoayuda.

Para esta experta en felicidad positiva, esta disciplina es algo comparable a cualquier otra habilidad del ser humano. Por tanto, igual que sucede al tocar un instrumento, pintar o practicar un deporte, cuanto más practiques, más feliz serás.

En este sentido, sus clases se centran en determinar qué es lo que hace a las personas felices y, después, en realizar diferentes actividades que ayudan a desarrollar esas habilidades. Si para tocar el piano hay que hacer escalas y para jugar al fútbol practicar el toque de balón, Santos propone que para ser feliz hay que hacer ejercicios como estos:

Dar las gracias.
Cada día, los alumnos deben escribir en una lista aquellas cosas por las que deben sentirse agradecidos. Centrarse en los aspectos positivos de la vida de cada uno en lugar de los negativos aumenta la autoestima, la alegría, la tranquilidad y, en consecuencia, contribuye a ser más feliz.

Dormir más, dormir mejor.
Durante una semana, los estudiantes del curso deben obligarse a dormir ocho horas todas las noches. Está demostrado que un correcto descanso nocturno disminuye la depresión, aumenta la actitud positiva y aporta energía para el día a día.

Practicar la meditación.
Laurie Santos propone a sus alumnos meditar durante diez minutos todos los días. El objetivo de este ejercicio es desarrollar la concentración, el autocontrol y rebajar el nivel de estrés.

Compartir el tiempo con las personas queridas.
Dedicar tiempo a tu pareja, tus amigos o tu familia contribuye mucho más a la felicidad que cualquier posesión material u otro éxito socialmente considerado como tal. De hecho, Santos advierte que, en ocasiones, es más importante disponer de tiempo libre que ganar más dinero, si eso exige dedicar más tiempo a las tareas laborales.

Dejar a un lado las redes sociales.
La satisfacción inmediata y efímera que aportan las redes sociales provoca infelicidad a largo plazo. Por esa razón, Santos aconseja moderar el uso de las redes sociales, al tiempo que se aumenta el tiempo dedicado a otras cosas antes mencionadas. Por ejemplo, dormir, meditar o estar con las personas queridas.

La primera sorprendida ante el éxito de este curso ha sido la propia Laurie Santos. Sus previsiones no iban más allá de un centenar de alumnos. Por esta razón, ella interpreta esta enorme demanda como «un grito de ayuda» por parte de los alumnos de Yale. Para esta profesora, los jóvenes millennials están deseosos de mejorar su salud mental y emocional, una toma de conciencia que, lejos de ser un problema, acabará teniendo efectos positivos en el conjunto de la sociedad.

Sin embargo, y a pesar del éxito cosechado, las autoridades de Yale han confirmado que el curso de Santos no se volverá a impartir. El gran número de alumnos inscritos ha provocado graves problemas de administración. Ante esta decisión, Santos está estudiando la posibilidad de trasladar su propuesta educativa a internet, donde los interesados podrán aprender a ser más felices de manera gratuita.

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